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Fruit Logistica 2010
 
1. MINISTRA AGRICULTURA DE ESPAÑA Nº 90 AGOSTO- SEPTIEMBRE 2010
 
Fruit Logística, un escaparate para el sector hortofrutícola españolDª Elena Espinosa. Ministra del MARM

Fruit Logistica 2010

Autor: Dª Elena Espinosa. Ministra de Medio Ambiente y de Medio Rural y Marino. Gpbierno de España

La feria Fruit Logística se ha convertido en todo un escaparate para el sector hortofrutícola español, donde poder mostrar sobre qué está trabajando, hacia dónde dirige sus producciones y cómo está mejorando su sistema productivo para adecuarse a la sociedad del futuro. Es por tanto una excelente oportunidad para refl ejar cómo el respeto al medio ambiente, la reducción de costes y la adaptación de la oferta a la demanda son hoy por hoy los valores que mejor defi nen nuestra agricultura.


Para nuestra economía en general y, en concreto para el campo español, el sector hortofrutícola tiene un gran valor estratégico, pues es el primero en importancia por su aportación a la producción de la rama agraria, con más del 35% de la misma, y se ha distinguido por su carácter innovador y de continua mejora, lo que le permite mantenerse a la cabeza entre todos los países más competitivos. Esto se constata en su fuerte vocación exportadora, que se acerca al 40% de la producción total, con un volumen de negocio aproximado de 8.500 millones de euros, lo que convierte a las frutas y hortalizas en el quinto capítulo de exportaciones españolas en valor. Pero además, tiene una gran importancia social, ya que genera más de 200.000 UTAs (Unidad de Trabajo Anual), además de las 100.000 personas empleadas en labores de manipulación y envasado de la producción hortofrutícola.


Pero al margen de estos datos que nos sitúan como líderes dentro de la Europa comunitaria, el sector es consciente de los importantes retos que se le plantean a la hora de atender las nuevas demandas del mercado y de los consumidores. Y en este sentido, actualmente, todos los esfuerzos y mejoras se están encaminando fundamentalmente a la adaptación de la oferta a la demanda, a la disminución de costes de producción y a reducir el impacto negativo que la agricultura pudiera tener con respecto al medio ambiente.


En lo que se refiere a las acciones encaminadas a disminuir los costes de producción, hay que destacar que alrededor de la mitad de la producción de hortalizas se cultiva bajo plástico, por lo que la tecnología aplicada en los invernaderos es fundamental para la obtención de buenos resultados y la reducción de los citados costes. En este sentido, los invernaderos de última generación, estancos, que disponen de ventilación automatizada y que permiten un mayor control de las condiciones climáticas en el interior, consiguen rendimientos muy superiores a los tradicionales y además conllevan mejoras medioambientales, como menor generación de residuos y de consumo de agua. En este sentido, hay que resaltar, por tanto, la importancia de la aplicación de nuevas tecnologías para reducir los efectos negativos sobre el medio ambiente en un sector que se cultiva en gran parte de forma intensiva. Así, los nuevos sistemas de riego, instalados de forma mayoritaria, permiten no sólo un ahorro de agua, sino de nutrientes a través de la fertirrigación. Por otra parte, los avances realizados en métodos de lucha biológica son aplicados en una buena parte de las explotaciones, con los beneficios que ello conlleva sobre el medio ambiente.


En lo relativo a la adaptación de la oferta a la demanda, es preciso realizar las mejoras necesarias para ofrecer al consumidor los productos que exige, tanto en calidad, como en cantidad y calendario. Entre estas actuaciones se encuentra la reconversión varietal, con el fin de fomentar el cambio de variedades ya obsoletas por otras que tienen más demanda, y que hayan sido el resultado de investigaciones que tratan de obtener productos seguros, no sólo más resistentes a plagas y enfermedades, sino más atractivos para el consumidor por color, sabor, apariencia o momento del año en el que pueden ser comercializados. En la misma línea de ajustar nuestras producciones a las exigencias del consumidor, hay que destacar los avances que ha realizado el sector, y debe seguir realizando, en la presentación y comercialización de los productos. La sociedad de hoy en día demanda formatos innovadores, pues la falta de tiempo y el modelo de familia unipersonal exigen productos de IV y V Gama, un campo en el que sector hortofrutícola ha realizado importantes mejoras. El envase en atmósferas modificadas, los productos ya pelados y troceados, e incluso platos más elaborados listos para el consumo, son prácticas cada vez más frecuentes que aportan un valor añadido apreciado por el consumidor, y que revierte positivamente en el precio y en los ingresos de los distintos agentes de la cadena.


Y para acometer todos estos proyectos, las administraciones están apoyando e incentivando estas actuaciones con diferentes líneas de ayuda. Actualmente los productores de frutas y hortalizas disponen de dos vías principales para realizar mejoras encaminadas a adaptar la oferta a la demanda, disminuir costes y reducir los efectos medioambientales. Por una parte, los Programas de Desarrollo Rural contienen líneas de mejora, cuyas ayudas varían entre el 40 y el 55% del total del gasto dependiendo del tipo de agricultor.


Por otra parte, la Organización Común de Mercado prevé la realización de Programas Operativos, que son financiados al 50% por la UE, y que pueden contener todo tipo de medidas estructurales encaminadas a la mejora de los medios de producción. Desde el MARM se ha diseñado un Plan Estratégico que contiene la política sectorial para los próximos cuatro años.


En lo relativo al fomento de las acciones medioambientales, se han establecido unas Directrices nacionales específi cas que contienen 28 acciones posibles que contribuyen a la mejora de la calidad ambiental. Además, en los últimos años desde este Ministerio, con la participación de las comunidades autónomas, se han abierto líneas de apoyo específicas para fomentar la reconversión de plantaciones de frutales, en concreto para albaricoque, uva de mesa, fruta dulce (manzano, peral, melocotonero, nectarina, cerezo y ciruelo) y cítricos.


Y es que el sector hortofrutícola español debe seguir siendo un ejemplo de innovación y modernidad para poder mantener su posición de liderazgo en un mercado cada vez más globalizado, donde debe competir con otros países que producen a menor coste. Por ello, el Ministerio seguirá trabajando en el apoyo de las líneas encaminadas a conseguir los objetivos de mejora del sector citados anteriormente.



 

 


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