Ed. 132 Agosto 2017 / Hortícolas

Crecer al ritmo del mercado. HORTOFRUTÍCOLA LA ÑECA

Desde Hortofrutícola La Ñeca tienen claro que la estabilidad en volumen es su mejor baza para dar respuesta a sus clientes.

Juan Arias

Sin prisa pero sin pausa. Este podría ser el lema por el que se rige la empresa de calabacín y berenjena Hortofrutícola La Ñeca, ubicada en El Ejido, Almería. En un mercado tan atomizado como el del calabacín y donde la competencia es tan grande, esta empresa familiar basa su secreto en aportar a sus clientes una estabilidad en volumen a lo largo de todo el año. De esta manera, sus compradores saben que nunca se quedarán desabastecidos, y cada vez se consume más en Europa.

En la actualidad, esta firma almeriense comercializa 5,5 millones de kilos, un volumen que aumentará el próximo año, ya que, como aseguran Juan Ramón y Saúl Escobar, responsables de La Ñeca, su intención es “crecer con el mercado y con el agricultor”. Este incremento de kilos supondrá un mayor número de hectáreas de cultivo, que el año que viene se situará en 70, de la que dos son de producción propia.

Otro de los argumentos que avalan su crecimiento, amén de la estabilidad con sus clientes, es la certificación de sus fincas bajo el sello de GLOBALGAP que aporta un plus más de calidad a sus compradores, que les demandan variedades con cada vez con mayor vida útil. Para atender a esta última exigencia, seleccionan escrupulosamente las variedades de calabacín que cultivarán cada campaña, de modo que cumplan con la buena conservación que requieren los mercados y que, además, sean “rentables” para sus agricultores.

Hoy por hoy, su mayor vida útil es, si cabe, uno de los factores que más ha influido en el aumento del consumo de calabacín, hasta el punto de que se ha convertido en una hortaliza ‘de moda’ en Europa, en general, y en Inglaterra, en particular, donde la consumen, incluso, en IV Gama. Pero no sólo en este país, sino también en España, por ejemplo en los supermercados Mercadona, se puede encontrar así. No obstante, apuestan por llevar a cabo campañas de promoción de este producto. En este sentido, apuntan que “en muchos países aún no saben cómo se puede cocinar y estaría muy bien que se pudieran realizar acciones como la elaboración de recetarios o programas de marketing” para fomentar su consumo.

Al ritmo que crece la compra de calabacín en Europa, La Ñeca Hortofrutícola trabaja por ampliar su oferta para alcanzar nuevos mercados. Como ejemplo de ello, están haciendo incursiones en el mercado eslovaco y en el estonio.

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