Ed. Fruit Logistica 2019 / Personalidades

De China y del veneno del nacionalismo

Tomás García Azcárate, Investigador del Instituto de Economía, Geografía y Demografía del CSIC.

Fruit Logistica

Ya lo decíamos en esta misma revista el 29 de noviembre pasado: “Durante la visita del presidente de la República Popular China, Xi Jinping, se han firmado dos protocolos que permitirán el inicio de las exportaciones de uva de mesa y la ampliación de los productos de porcino que España podrá comercializar en el país asiático… Hasta ahora España solamente podía exportar a China cítricos, en virtud del protocolo suscrito en 2005, así como melocotón y ciruela según el acuerdo firmado en 2016.”
Éstas son, por supuesto, buenas noticias. Aunque no sean grandes volúmenes los que se puedan exportar a China, estos deberían ir creciendo año tras año, y todo ayuda.

Lo que quiero subrayar aquí es el desequilibrio negociador entre la Unión Europea y los países terceros. Creo que es útil subrayarlo en el momento en que se celebra Fruit Logistica, la gran feria europea de las frutas y hortalizas.

La Comisión Europea tiene la capacidad de negociar las condiciones de entrada de un producto agrícola de un tercer país al mercado europeo. Una vez que ha entrado, en base a la libertad de circulación de mercancía que rige en el mercado único europeo, puede comercializarse en todos los estados de la Unión. Para exportar a Europa, basta con un protocolo fitosanitario para los todavía 28 Estados miembros.

En cambio, cuando se trata de exportar al mismo país tercero que disfruta del pleno acceso, cada Estado miembro tiene que negociar individualmente su protocolo fitosanitario, con la muy honrosa excepción del Vietnam, en cuyo acuerdo de libre cambio con Europa se ha incluido el reconocimiento a estos efectos de la Unión Europea como un todo y no la suma de partes.
Gracias a esta división del trabajo, podemos celebrar que China ha abierto su mercado a nuestras uvas de mesa, nuestros cítricos, nuestras ciruelas y nuestros melocotones y nectarinas, bueno, a algunos de los nuestros para ser más precisos.

¿Por qué ocurre esta negociación a dos velocidades? Yo recuerdo que cuando se cerró el mercado de los Estados Unidos a las exportaciones de mandarinas y clementinas españolas (estamos hablando del año 2002), la Comisión propuso al Gobierno de España tomar cartas en el asunto. En aquellos momentos, yo era el responsable europeo de las frutas y hortalizas y uno de los promotores de esta iniciativa. Me dijeron claramente que me quedara tranquilo, que esto lo iban a resolver los españoles solitos, entre otros en base a las buenas relaciones personales del presidente Aznar y el presidente Bush tras su reunión de las Azores. ¡Qué se me entienda bien, si hubiera sido otro presidente del Gobierno, de otro partido, seguramente que la reacción nacionalista habría sido la misma!

Todo esto no es fruto ni de la casualidad ni de la improvisación. Cada Estado miembro quiere adquirir una ventaja comparativa y abrir, para él… y si es posible solo para él, el mercado del país tercero en cuestión.
El auge de los nacionalismos ya ha provocado dos terremotos para el sector hortofrutícola español de graves consecuencias todavía potenciales (el Brexit) y comerciales reales (los chalecos amarillos bloqueando las carreteras francesas). Las mismas causas generando los mismos efectos, otras más vendrán a castigar.

No estamos hablando aquí del auge de los productos locales y de los circuitos cortos. Estos no dejan de ser pequeños porcentajes de la demanda total, en temporada, y por lo tanto no suponen tanta competencia con nuestras producciones. Es más, algunos estudios concluyen que, al (re) descubrir el consumidor estos productos en temporada, tiene a veces tendencia a consumirlos también fuera de ella, aumentando al final nuestra demanda.

Si hay un sector en España penalizado por el auge del nacionalismo, este es el agrario en general y el de las frutas y hortalizas, el vino, el aceite de oliva y el porcino, en particular. El grito, el voto para “Inglaterra first” o para “la France d´abord”,… significa en la práctica “Almería fuera”, “El Ejido fuera”… Por esto, y limitándome al aspecto del análisis del mercado hortofrutícola, único terreno en el que este Paranoico se atreve a hablar, me sorprende que Vox haya tenido en Almería, y El Ejido, el apoyo electoral que ha tenido.

Hoy la mitad de la producción agraria española se exporta, en su gran mayoría a los otros Estados miembros de la Unión Europea y a países terceros. Para las frutas y hortalizas de fuera de temporada es mucho más que el 50% de la producción.
El sector más integrado de la economía europea, de la economía española, fue ayer y es hoy la primera víctima de la falta de Europa de la falta de voluntad de los Estados miembros para construir una Europa más unida. Mañana, si entre todos no lo remediamos, será la primera víctima del auge de los nacionalismos excluyentes. El que avisa no es traidor.

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