Ed. Fruit Logistica 2019 / Análisis por sector

El cítrico, en pie de guerra

El sector apuesta por la unión y reclama un plan de choque que permita planificar la producción y hacer frente a las importaciones.

Rosa Coronilla

cítricos

En el sector cítrico han saltado todas las alarmas ante una campaña 2018-2019 calificada en el arranque de “desastrosa”. Los problemas estructurales han salido nuevamente a flote, poniendo de relieve que las tensiones se reproducen en campañas cortas o largas y que hace falta, por tanto, un plan de choque. Las claves de futuro pasan por lograr más unión y planificación en el sector y medidas que permitan hacer frente a unas importaciones cada vez más fuertes.

En la presente campaña, se esperaba un incremento de producción del 14%, hasta los 7,2 millones de toneladas, aunque el exceso de lluvias ha mermado este aforo inicial. Hasta noviembre, los mercados estuvieron saturados por las importaciones sudafricanas, que este año han marcado un récord de 800.000 toneladas a la UE, a lo que se sumaron unos cítricos españoles que llegaron con retraso, con una producción mayor que otros años y mermas de calidad y calibre por las lluvias. El tiempo también jugó en contra en Europa, con un cálido otoño que retrasó el consumo de cítricos.

Por si fuera poco, las movilizaciones francesas y de los independentistas catalanes bloquearon los pedidos en la frontera pocas semanas antes de Navidad, la época más fuerte de las exportaciones nacionales. Esta “tormenta perfecta”, como dicen los expertos, ha empujado a la movilización y a la unión de fuerzas en un sector tradicionalmente mal avenido y muy individualista.

Las incertidumbres se mantienen por tanto y han llevado al sector a reclamar al Gobierno español y a la UE un decálogo de medidas que incluya un plan de reestructuración y la renegociación del acuerdo con Sudáfrica, además de la aplicación de la cláusula de salvaguarda y el urgente establecimiento de protocolos fitosanitarios y laborales con este país y otros terceros. En este punto concreto, el sector es unánime y exige reciprocidad. “Tenemos que pedir a las importaciones las mismas condiciones que nos exigen a nosotros a la hora de exportar”, señalan fuentes del Comité de Gestión de Cítricos (CGC), que hace un llamamiento a la defensa de los cítricos europeos y su promoción.

En el caso de las importaciones, la falta de protocolos, como es el caso de Sudáfrica, permite la entrada de fruta de otros países sin control sobre las producciones. Según admiten varias fuentes, son estos protocolos, al margen de que haya o no un acuerdo comercial, los que actúan como auténticas barreras proteccionistas, además de prevenir plagas y alertas sanitarias. Voces de empresas productoras ponen como ejemplo de esta realidad el reciente acuerdo con Japón. “Podría beneficiar a frutas y hortalizas españolas, pero de facto no habrá apenas exportaciones porque los protocolos fitosanitarios son muy duros”, añaden. Otro punto que preocupa al sector español, que se mantiene como primer exportador de cítricos, es la devaluación de la moneda en países citrícolas como Egipto, Turquía o Argentina, una depreciación que abarata las exportaciones de estas zonas y refuerza la competencia de terceros países.

Reactivar la Interprofesional
Una de las medidas que todos ven urgente es la unión efectiva del sector, para lo que se propone la reactivación de la Interprofesional Intercitrus como instrumento de planificación de los ejercicios y de promoción. Esta herramienta común, que funcionó hace años y que fracasó por la división del sector, puede aliviar la tensión de las campañas con la retirada de los cítricos de menor calibre.
En la misma línea, desde Gruventa, Fermín Sánchez, advierte que la mayor debilidad es la “desunión” del sector frente a otros países competidores como Chile o México, que realizan acciones conjuntas como, por ejemplo, grandes campañas de promoción. Por ello, propone impulsar la marca España y aplicar una verdadera reestructuración sectorial para encontrar un equilibrio entre oferta y demanda, “pues no se debe producir en función de que los precios estén altos o porque un artículo esté de moda”. Entiende que el sector citrícola español tiene que hacer una reducción de costes productivos y ser más competitivo en los mercados internacionales para hacer frente a las producciones de Sudáfrica, Israel, Turquía, Jordania o Túnez.
La acumulación de tensiones está calando hondo en el sector y todo apunta a que esta vez todos los operadores, además de las administraciones, han tomado buena nota de que se necesita un plan de ajuste para que España siga ejerciendo su liderazgo exportador.

 

Los clubs de mandarinas, un modelo a seguir
El sector cítrico busca un nuevo modelo más competitivo y, en esta reinvención, juega un gran papel la apuesta por las marcas, la calidad y la promoción. Todos estos ingredientes los aportan las mandarinas club como Tango, Orri y Nadorcott, que siguen creciendo y sirven así de modelo por su éxito entre operadores internacionales y consumidores. Las tres marcas suman ya 411.000 toneladas de producción esta campaña. Para Reyes Moratal, gerente del CVVP, que gestiona Nadorcott, el club más veterano con 233.000 toneladas de producción, “las nuevas variedades aportan competitividad al sector porque añaden diferenciación y un producto que demanda el consumidor”. Fuentes de Tango Gold, de la firma Eurosemillas, añaden que estas mandarinas club han demostrado que el marketing también funciona para productos en fresco como los cítricos. La variedad Tango ha doblado producción en un año y ya suma 123.000 toneladas, 72.000 en España. En la misma línea se expresa David Alba, en nombre de Orri, variedad que también ha duplicado producción en un año y espera llegar a las 85.000 toneladas. “Es necesaria una estrategia de diferenciación para ofertar productos exclusivos y las variedades protegidas han sido un rotundo acierto”.

 

VARIEDADES CLUB

233.000 Tn
Nardocott.

55.000 Tn
ORRI.

72.000 Tn
Tango en España y 51.000 Tn
en el Hemisferio Sur.

411.000 Tn
Total 2018-2019.

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