Ed 140. Diciembre 2018 / Mercabarna

El oficio de madurar plátanos. PLÁTANOS RUIZ

Con más de medio siglo de vida, Plátanos Ruiz no pierde su esencia familiar. Frente a quienes abogan por un crecimiento sin límites, ellos prefieren consolidar su posición actual, que cuenta con una cuota de mercado del 6% en Barcelona.

Autor: Isabel Fernández

Plátanos Ruiz

En Plátanos Ruiz lo tuvieron claro desde sus inicios en 1964: la clave está en la especialización. En su caso, comenzaron su actividad como maduradores artesanales de plátano y, cincuenta años más tarde, “nos valemos de la tecnología actual, pero seguimos haciéndolo como antes”, afirma su gerente, José María Ruiz, integrante de la segunda generación de esta empresa familiar asentada en Mercabarna. El plátano y la banana son diferentes desde el punto de vista de la maduración y, de hecho, el primero no es “tan uniforme ni predecible”; luego, “si no lo miras, no entras en la cámara y lo hueles, por muchos datos que introduzcas en el ordenador, no es suficiente”, explica Ruiz, para quien una maduración inadecuada afecta al sabor, pero sobre todo a la vida útil del producto.

Cuentan con 12 cámaras en las que maduran en torno a 7 millones de kilos anuales, apenas el 15% de banana de importación, y crecen a un ritmo cercano al 4%, si bien “nuestro objetivo es ir consolidándonos”. Se mueven en el ámbito regional, con presencia en Tarragona, Gerona y Barcelona, alcanzando una cuota de mercado del 6% en esta última provincia. Actualmente, tienen tres líneas de negocio: la principal, la venta mayorista a través de Mercabarna, el retail, con presencia en mercados locales, y más recientemente la maduración para terceros. Asimismo, afrontan una nueva etapa de profesionalización de la empresa que, de momento, se ha traducido en una reorganización interna.

Es precisamente esa profesionalización uno de los aspectos que más valora Ruiz de Mercabarna, un mercado central que “ha dado un gran giro”. Entre las últimas inversiones realizadas, destaca el Punto Verde, “la joya de la corona” que, incluso, se va a ampliar. “Mercabarna está fuerte”, insiste.

Un año complicado
Afirma Ruiz que este 2018 ha sido un año “raro” para el plátano canario. En enero, se preveía una producción récord que luego no fue tal y, de hecho, los vientos provocaron pérdidas de hasta el 15%; esto hizo que, en mayo, los mercados comenzaran a verse desabastecidos. Asimismo, la climatología causó un importante retraso en la campaña de fruta de hueso, que no comenzó con volúmenes considerables hasta bien entrado julio. “Se produjo un hueco de mercado muy grande que hizo que el precio del plátano subiera”, comenta Ruiz.

Para el gerente de Plátanos Ruiz, esta fruta tiene, además, un hándicap y es que, a veces, no se trata de la forma más adecuada para que llegue en óptimas condiciones al cliente final. “Es una fruta tropical que necesita una temperatura de conservación entre 10 y 20 grados, todo lo que se salga de esos márgenes perjudica su sabor y sus características visuales”, concluye.

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