139. Octubre 2018 / Personalidades

“El productor debe ganar dimensión empresarial para reforzar su posición”

Rodrigo Sánchez Haro, consejero de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía, atiende en exclusiva a la revista Mercados, analizando cuestiones claves para el desarrollo hortofrutícola de la región como son el equilibrio en la cadena alimentaria o la necesidad de seguir proyectando la imagen de calidad de nuestras producciones, además de la sostenibilidad social y medioambiental.

Ayudas

Rodrigo Sánchez Haro, Consejero de Agricultura de la Junta de Andalucía.

La Ley de Agricultura y Ganadería andaluza potenciará la innovación tecnológica, la digitalización, internacionalización y la promoción del sector. ¿Qué efectos tendrá sobre el sector hortofrutícola andaluz?
La Ley de Agricultura y Ganadería de Andalucía está en trámite parlamentario, de modo que afronta su recta final para convertirse en un verdadero instrumento para construir, seguir haciéndolo, el sector agrario que queremos. Hablamos de marcar las directrices de un sector que supone el 8% del Producto Interior Bruto (PIB), el 10% del empleo de la comunidad y más de la tercera parte del total de sus exportaciones.

Es un texto muy amplio y ambicioso, que busca un empleo de calidad, mejora de la competitividad, equilibrio en la cadena agroalimentaria, contribuir a mitigar los efectos del cambio climático y la innovación, y el desarrollo de las zonas rurales como algunos de sus principales objetivos. Para ello incorpora medidas pioneras en España en aspectos como el reforzamiento de la posición de los profesionales, la protección del suelo agrario, el aprovechamiento de los excedentes alimentarios, los mecanismos para conseguir precios más justos, la agilización de la respuesta a las crisis de sanidad vegetal o animal y la necesaria incorporación de jóvenes y mujeres a las explotaciones y a la actividad agroindustrial.

La diferencia de precio entre origen y destino es una de las principales preocupaciones de los agricultores. En la ansiada búsqueda de ese equilibrio en la cadena alimentaria, ¿qué acciones han emprendido a nivel regional para minimizar esta situación?
En estos momentos se discute en el Parlamento Europeo una directiva de prácticas desleales y confiamos en que salga adelante en el menor tiempo posible, porque hay que corregir esas desviaciones, porque tenemos que intervenir para acabar con esos abusos con normativas a todos los niveles, desde la Unión Europea, que obligue a todos. Entre todos tenemos que conseguir que el sector mejore su posición, que se le garanticen unos ingresos suficientes por su trabajo para que pueda disfrutar de un nivel de vida digno, algo que, insisto, es una cuestión de justicia.

Es cierto que desde la Consejería hemos defendido siempre que la situación ideal pasaría por la elaboración de un reglamento, que tiene aplicación directa en los Estados miembro, y no de una directiva. No obstante, desde nuestro departamento se está participando activamente en el debate europeo, tanto en los Consejos Consultivos como presentando alegaciones al proyecto de informe del Parlamento, para que esta directiva incluya mayores exigencias a los operadores compradores de la cadena alimentaria. Nuestras enmiendas, es importante, están siendo consideradas, así que podemos estar ante un buen avance.

¿Y será suficiente esta directiva?
Creo que desde el propio sector se pueden arbitrar también medidas. Los productores y la industria transformadora tienen que seguir ganando terreno a través de un mayor crecimiento de su dimensión empresarial, ya que eso les dará una mayor fortaleza y, en consecuencia, reforzará su posición. La unión hace la fuerza y en mercados cada vez más exigentes y con mayor competencia se impone la necesidad de ganar músculo, por supuesto, también en el campo de la comercialización, un recorrido en el que el sector, como en tantas otras cuestiones, siempre va a tener nuestro apoyo.

El III Plan Andaluz de Producción Ecológica, Horizonte 2020, ¿está respondiendo a las necesidades del sector?
Se trata de un instrumento con el que estamos consolidando el crecimiento de la producción ecológica andaluza. Este camino debe ir de la mano de una mejora de la competitividad de las explotaciones e industrias y una mayor promoción del consumo de alimentos ecológicos a nivel interno, así como de un aumento de la presencia de nuestras empresas en los mercados internacionales. Hay que reforzar también el sistema de control para atender una producción creciente con el apoyo de los fondos europeos que se canalizan a través del Programa de Desarrollo Rural (PDR).
El crecimiento de la demanda de productos ecológicos lleva consigo el incremento de la oferta y, por tanto, de la producción. Y para que sea equilibrado debe ir acompañado de un aumento de los controles, de forma que se den garantías a los consumidores. Y en este sentido, hay que abogar por normas comunes para que las producciones se rijan por los mismos criterios de certificación. La producción ecológica es una oportunidad para obtener un mejor precio por sus productos a la vez que mejoran la sostenibilidad de sus explotaciones y contribuyen a la mejora del entorno.

El sector hortofrutícola andaluz es en muchas ocasiones el foco mediático de la prensa europea atentando contra la imagen y reputación de sus profesionales. ¿Qué propone para impedir estas campañas de desprestigio?
Un ejemplo reciente de compromiso y colaboración de todos, Junta de Andalucía, sector y ayuntamientos, es la gestión de los residuos plásticos, con unas actuaciones que realizamos no sólo para tener unos campos limpios, evitando problemas sanitarios y de proliferación de plagas, sino también para cuidar nuestra imagen en el exterior. Junto a la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio estamos realizando una campaña de retirada de plásticos agrícolas, a pleno pulmón, con presupuesto propio pese a no ser una competencia de la Junta de Andalucía, en zonas de cultivo, terrenos y cauces fluviales o en vías pecuarias de las provincias de Huelva, Granada y Almería.

Tenemos que ser escrupulosos hasta el más mínimo detalle, desde la calidad del producto a la imagen externa del sector, para consolidar nuestro liderazgo en los mercados internacionales. Este buen hacer de nuestros agricultores y ganaderos es la mejor defensa para desmontar acusaciones que, en la mayoría de las ocasiones, no se sostienen, y que en cualquier caso en ningún modo son un reflejo de nuestro sector.

¿Qué consecuencias puede tener la ampliación al Sáhara Occidental del acuerdo agrícola con Marruecos?
Es primordial para nuestros productores que no se registre ningún incumplimiento en cuanto a los cupos acordados entre la UE y Marruecos, que, no lo olvidemos, pese a la ampliación del acuerdo al Sáhara Occidental, se mantiene. El respeto a los mismos, por supuesto, es fundamental para nosotros, para nuestra producción agroalimentaria.
Pero dicho esto hay que relativizar el contexto, analizarlo en su justa medida. Marruecos lleva muchos años exportando productos que nos hacen la competencia y, pese a los malos augurios en su momento, nuestro sector, lejos de hundirse, ha crecido. La realidad es que hoy tenemos mejores cifras que nunca en producción, en comercialización, en internacionalización y, por consiguiente, en valor añadido.

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