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El valor seguro de anticiparse

El sector hortofrutícola se mantiene en la cresta del éxito gracias a su capacidad de anticiparse a los cambios y reinventarse. Ser pionero es una carrera de fondo en esta actividad que triunfa de la mano de sus empresas más emprendedoras.

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Protagonistas

Innovar en todos los eslabones de la cadena es ya una máxima entre productores y comercializadores. Aquí traemos una selección de estas vanguardias en aspectos medioambientales, tecnológicos, estratégicos o productivos.

La brillante historia de la producción hortofrutícola española está jalonada de nombres propios, y uno de ellos es sin duda Antonio Medina, que introdujo el cultivo de la fresa en Huelva hace más de 60 años.

En las innovaciones colectivas sobresale la aportación de la Agrupación de Cooperativas del Valle del Jerte, la mayor productora de cerezas de Europa, que se coloca como protagonista del cambio gracias a su apuesta por la unificación y tecnificación de los procesos.

También en el terreno de las agrupaciones es una referencia la firma platanera Coplaca, una cooperativa de segundo grado que agrupa a 3.600 agricultores y que ha logrado profesionalizar el sector del plátano canario. Esta tarea clave de dar herramientas de modernización a los agricultores ha ofrecido excelentes resultados, como también demuestran firmas como La Caña.

Este salto tecnológico ha venido de la mano de compañías como UNITEC, que con su maquinaria de procesado ha sido capaz de aportar un meticuloso análisis de la calidad interna de los productos.

De anticiparse y colocarse a la cabeza sabe mucho también la firma Procam, que se adelantó más de una década a la actual fiebre del bio.

En esta materia de la diversificación en producto, el sector ha logrado una larga lista de éxitos. Sirva de ejemplo el caso de la cooperativa gaditana Frusana, que después de 54 años de historia ha incorporado el boniato a su oferta y se ha convertido en su primer productor nacional.

Otros han basado su innovación en la forma de presentar y vender su producto, como es el caso de la vallisoletana Patatas Meléndez, primera productora nacional que fue pionera en lavar este tubérculo, segmentarlo según su uso culinario y especializarlo.

La mejora continúa y la capacidad de emprender se ven también en el primer eslabón de la cadena, el de los semilleros y viveros, que le permitió al sector ahorrar costes y dejar de depender de las multinacionales obtentoras. En este terreno, Provedo, Cristalplant o FNM han marcado el paso del sector.

La reducción del impacto ambiental de las producciones es otra de las exigencias del mercado, como bien demuestra el Grupo Paloma, que sobresale por su empeño en reducir el consumo de energía y optimizar la utilización de agua.

Este abanico de innovaciones es lo que convierte a estas empresas pioneras en PROTAGONISTAS DEL CAMBIO.

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