Ed 140. Diciembre 2018 / Kaki

“Empezamos a tener un problema de sobreproducción”. ONUBAFRUIT

Visitamos Cobella, cooperativa socia de Onubafruit, en el municipio de Lepe (Huelva) para conocer la evolución de la campaña de esta fruta que, de momento, ha comenzado con buenos precios.

Autor: Fernando Perea

Onubafruit

Onubafruit comercializa anualmente en torno a 8 millones de kilos de kaki que cultivan agricultores de Cobella (150 hectáreas) y Cartayfres (190 hectáreas), dos de sus cooperativas socias. Para analizar el inicio de la nueva campaña, compartimos una tarde con José Manuel Martín, productor de Cobella y propietario de 5 hectáreas de este cultivo en Lepe y Villablanca. A pesar de que el anterior ejercicio tuvo un final positivo por las lluvias en el Levante español, advierte de que ya existe sobreproducción de kakis en los mercados, incluso con una exportación que sigue creciendo a países como Alemania, el principal destino para Onubafruit, Inglaterra, Francia, ciertas zonas de Europa del Este o China. La producción está muy concentrada en 3-4 meses, lo que se traduce en muy poco tiempo de comercialización para tanto volumen.

Este año, el clima ha vuelto a marcar la campaña. El temporal en Valencia a mitad de noviembre y una menor producción en el mercado han contribuido a mejorar los precios, y todo apunta a que repuntarán a medida que finalice el ejercicio. “En resumen, se espera una buena campaña”, comenta Martín.

A diferencia de Valencia, en esta zona, las lluvias de noviembre no han afectado a la calidad de los frutos onubenses de kaki, aunque sí a su recolección. “Debemos evitar que se dañe el producto, de ahí que sea necesario que el corte se haga con cuidado”.

Ya trabajan variedades para alargar el ciclo del kaki y comenzar su campaña en septiembre

En lo que respecta a los calibres, están siendo buenos y los frutos de calidad. Se trata de un cultivo de muy fácil manejo, con un cuidado más flexible que otros más exigentes como la fresa. De sus campos se extrae una producción de 330.000 kilos y, hoy por hoy, afirma José Manuel Martín que es rentable, a expensas de nuevas variedades que alarguen la campaña y eviten la citada concentración productiva.

Cooperativa
Para conocer todo el proceso de manipulación, Adrián Giráldez, responsable de Producción de Cobella, explica ya en la cooperativa el proceso en el almacén del kaki desde el campo hasta su salida al mercado.

El producto llega correctamente identificado con la finca a la que pertenece, parcela y agricultor para asegurar su trazabilidad. Posteriormente, el Departamento de Calidad revisa las muestras para confirmar que se cumplen los requisitos mínimos exigidos de calibre o humedad. En un siguiente paso, el kaki se limpia y abrillanta con un cepillo, se embala según el formato de destino (cestas, 1ª cat., 2ª cat., cajas de 8 kg, 4,5 kg…) y, una vez confeccionado, comienza el proceso más complejo, quitar la astringencia para que el producto llegue al consumidor en su punto óptimo y con el mejor sabor.

Hace unos años, esta fase era más complicada, pero hoy en día se utilizan cámaras que extraen el oxígeno e introducen dióxido de carbono (CO2) durante 24 horas para que el fruto esté listo para su consumo. “Este proceso se realiza cuando el producto ya está confeccionado”, explica Giráldez. En Cobella, “el fruto sale prácticamente al día”.

Esta cooperativa socia de Onubafruit comercializa en torno a 3,8 millones de kilos cada campaña, desde finales de octubre hasta mitad de enero. Un dato importante es el almacenaje, ya que conservan el fruto en un punto óptimo durante 25 días, facilitando la exportación a mercados de ultramar.

Por último, Giráldez comenta que ya trabajan en materiales que les permitan alargar la campaña, iniciándola en septiembre y prolongándola hasta bien entrado enero. De momento, cuentan con dos variedades, Lotus, más temprano, y Virginiano, más tardío, para poder así extender todo lo posible la temporada.

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