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¡No me fastidies, Xylella!

Quiero dedicar mi primera entrada post-estival de 2017 a hablar un poco de este acontecimiento que a todos los que estamos relacionados de alguna manera con el cultivo de frutales nos ha estropeado un poco (o bastante) el verano: la Xylella. Desgraciadamente como todas las enfermedades, de personas, de animales y de plantas, cuando empiezan a extenderse llegan, antes o después, casi a cualquier sitio. Hace años esta bacteria apareció en Europa y no se puede restarle importancia bajo ningún concepto, porque ya llegó a España y sus primeros focos han aparecido en Baleares y Alicante, pero no se trata de la misma subespecie y por lo tanto su manejo y contención no es exactamente la misma.

La aparición de Xylella fastidiosa en España significa que todo el sector de cultivos leñosos y de explotaciones forestales tiene que estar alerta y consciente, que debe prestar atención al más sutil cambio o alteración en el cultivo ya que la localización de los focos cuanto más temprano sea y cuanto más radical su eliminación mejor. Todas las autoridades tanto nacionales como autonómicas están actuando al respecto y todas están produciendo información para los técnicos y los agricultores, en su velocidad de diseminación y capacidad de penetración es donde empezamos a apreciar diferencias. El trabajo de las autoridades solo funciona en tanto los productores hagan también su parte en monitorización, detección, acordonamiento y erradicación. Dentro de los diversos materiales que he podido encontrar en la red, hay uno que he encontrado muy didáctico y práctico, el que elaboró el CITA de Aragón para unas jornadas informativas. Lo presentó la Dra. Ana Palacio-Bielsa y está disponible en este enlace: https://citarea.cita-aragon.es/citarea/bitstream/10532/3722/1/2017_127.pdf puede ser muy útil como material de consulta rápida en las explotaciones.

Pero, ¿qué supone exactamente la presencia de Xylella en España? Es pronto para hacer cábalas, después de todo el país más afectado del planeta que es EEUU lleva años reportando brotes de esta bacteria, los aísla, los erradica y siguen cultivando, la convivencia con la bacteria es posible cuando se produce la erradicación de los árboles en las zonas afectadas. El problema es que esta bacteria no tiene tratamiento y su aparición en una plantación puede significar la destrucción de todos los árboles según se encuentre su distribución y afectación. En Italia y en Francia también se han reportado focos y de momento tampoco se ha extendido de forma alarmante precisamente porque se han eliminado todos los árboles afectados y en algunos casos hasta 1 km a la redonda según la distribución de especies y la cantidad de ejemplares positivos si además se encuentran insectos vectores portadores confirmados.

Dicho así parece bastante catastrofista, pero hay que empezar a entender algunos aspectos de esta bacteria para saber cómo manejarla. Se conoce desde el S. XIX y empezó afectando primero a la vid, conforme han ido apareciendo subespecies o cepas han comenzado a atacar a más cultivos y leñosos silvestres u ornamentales. La bacteria es termófila y su rango óptimo de proliferación está entre los 25 y los 28 ºC, su desarrollo se ve seriamente limitado por encima de 34 ºC y por debajo de 10 ºC, de donde se puede empezar a recuperar una cierta tranquilidad, los veranos mediterráneos y del sur de España donde se supera con creces esa temperatura crítica nos indican ya que la supervivencia de la bacteria no va a ser fácil, y su propagación tampoco. Hablando de sus vectores, los chupadores de savia que son capaces de propagarla no son muy abundantes ni tampoco tienen radios de vuelo amplios, en Baleares sólo se ha identificado una especie vector positiva, que es la misma que en Italia, Philaenus spumarius y que es capaz de trasmitir la subespecie de la bacteria que afecta al olivo, la ‘Pauca’, aunque en todo el mundo hay cinco géneros de Hemípteros con numerosas especies capaces de trasmitir la bacteria. Aquí también hay una gran especificidad entre las especies de insecto, las de bacteria y las de planta que se pueden afectar.

Ya que he mencionado la subespecie Pauca es importante también hablar de ellas, ya que existen 3 subespecies plenamente identificadas y documentadas y al menos otras 3 que están en fase de reconocimiento. Las subespecies “oficiales” como lo explican muy bien en el documento del CITA son ‘Fastidiosa’, ‘Pauca’ y ‘Multiplex’, y de estas dos las que han aparecido en España son ‘Pauca’ que es la que está afectando a Baleares y ‘Fastidiosa’ que es la que apareció en Alicante. ¿Por qué es importante distinguirlas? Pues porque cada subespecie afecta a determinados cultivos y porque la Xylella que está en Baleares no es la misma que la de Alicante, aunque puede ser que la de Baleares y la de Italia si sean la misma, hace falta una identificación genética exhaustiva para poder determinar esto último. La ‘Pauca’ afecta a los cítricos y al olivo por lo que su dispersión en Baleares ha sido extensa y es importante evitar que llegue a la península porque con toda la superficie de cítricos que hay en el litoral mediterráneo sus consecuencias pueden ser inimaginables. Por otra parte la ‘Fastidiosa’ afecta al almendro y a la vid, ambos cultivos muy extendidos en Alicante y que en el caso del almendro ha crecido considerablemente. A favor de los agricultores está que no se ha detectado ningún vector positivo por lo que lo más probable es que el origen de la infección sea un material vegetal contaminado importado hace muchos años (antes de que fuera obligatorio la homologación de viveros según la PAC vigente) y usado para propagación e injertos, esta podría ser la teoría más plausible.  Determinar el origen es importante pero esa es tarea de los científicos y las autoridades, en el caso de los productores la tarea fundamental es su detección temprana, control y erradicación. Es importante destacar que la presencia de subespecies denota una capacidad de mutación y recombinación, para evitar esto es fundamental evitar su asentamiento y diseminación, en una plantación afectada, cada campaña que pasa la bacteria puede infectar a más vectores y en cada paso xilema-vector-xilema hay posibilidades de mutación y/o recombinación, con lo que el peligro aumenta. De ahí que la detección temprana y la destrucción de las parcelas afectadas es de capital importancia. Las razones de la Comisión Europea para considerar la destrucción de todos los especímenes localizados en una zona de brote de la enfermedad están explicados en el diario de la EFSA (en inglés) http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.2903/j.efsa.2016.4450/epdf este es el enlace para descargarlo.  No se conoce otra forma de combatir a esta bacteria que no sea la eliminación de los ejemplares afectados y de la vegetación de la zona circundante capaz de hospedarla. Es comprensible que un productor afectado quiera conservar el máximo de árboles, pero lo cierto es que todos terminarán muriendo y que es mejor hacer una erradicación contundente de un foco a darle oportunidad de extenderse y causar mucho más daño.

La amenaza de la Xylella es real, yo he intentado hacer esta nota a partir de la información que he ido recopilando de las autoridades, de artículos científicos en la red y de hablar con técnicos conocedores del tema, su potencial destructor es grande por lo que hay que estar muy bien informados, buscar más material técnico, seguir su evolución, estudiar sus posibles síntomas y tener los ojos muy abiertos para poder detectar un posible foco.