El consumidor europeo come una pieza menos de fruta diaria que hace 15 años

El consumo de frutas y verduras en los países comunitarios se ha reducido en 80 gramos por persona al día durante los últimos quince años, lo que equivale a una pieza menos, según el delegado general para Europa de la asociación de comercializadores hortofrutícolas Freshfel, Philippe Binard.

El responsable de Freshfel asegura, en una entrevista con Efeagro, que los datos sobre la ingesta de frutas y hortalizas en la Unión Europea (UE) preocupan porque están por debajo de los niveles recomendados por la Organización Mundial de la Salud.

“Desde 2000 hemos perdido casi una pieza de fruta u hortaliza fresca por persona y día”, precisa Binard en referencia a la venta.

El último informe de Freshfel sobre el sector, publicado en 2015, sitúa en 350 gramos el consumo cotidiano per cápita de frutas y verduras en la Unión, si bien recoge datos hasta 2013.

Binard aboga por impulsar campañas de promoción pues, a su juicio, las actuales son pequeñas en comparación con las dedicadas a otros alimentos.

En España, el consumo en el hogar por persona de fruta y verdura suma 117,41 kilos, según datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (entre diciembre de 2014 y noviembre de 2015), que no detallan la ingesta diaria,

En cuanto a la crisis de precios de algunas producciones hortofrutícolas, Binard las atribuye a factores como el clima anómalo del invierno o al veto ruso.

La meteorología ha cambiado la oferta y provoca “desequilibrios”, y apunta que el volumen de existencias puede ser todavía mayor en los próximos meses.

Respecto al boicot de Rusia, señala que el mercado solo representaba una parte pequeña de las ventas hortofrutícolas, pero ha provocado caídas de precios del 10 % y 15 %, por la pérdida de un destino y por su efecto “en el subconsciente” del comercio.

En este sentido, Binard cuestiona la eficacia de las medidas de compensación por el veto ruso, como el sistema de ayudas a la retirada “que no se ha utilizado totalmente, por su bajo nivel de indemnización”.

Y respalda las reivindicaciones de países como España, que han solicitado revisar esos apoyos para hacerlos más eficaces.

Según sus datos, la UE produce 120 millones de toneladas de frutas y hortalizas, 80 millones en fresco y el resto se destinan a transformación en zumo y otros fines.

En cuanto a los envíos fuera de las fronteras comunitarias, alcanzaron 5,8 millones de toneladas y 5.000 millones de euros en 2015, mientras que las importaciones sumaron 13 millones de toneladas y 12.500 millones de euros.

Binard remarca que las ventas exteriores hortofrutícolas cayeron un 7 % en volumen y un 15 % en valor.

Holanda es el primer país exportador, aunque en muchos casos reenvía producto de otros orígenes.

En cuanto al comercio intracomunitario hortofrutícola, ronda los 29 millones de toneladas, con España a la cabeza, con 10,8 millones (2014), según la organización.

Al hablar de destinos, Binard cita el interés por Brasil, países de Oriente Medio -como Emiratos Árabes- o Marruecos.

En relación a las importaciones, considera que la UE “ha dejado de ser atractiva” para los operadores, que ahora prefieren Asia o África.

Respecto a América Latina, subraya el “desequilibrio fuerte” en el comercio entre ambos lados del Atlántico y califica de gran “anomalía” que la UE no haya conseguido un acceso adecuado a mercados como Chile o Perú.

Binard también alude al Acuerdo de Transatlántico de Libre Comercio (TTIP) que negocia Bruselas con EEUU.

En ese contexto, insiste en las trabas burocráticas y la conveniencia de simplificar los protocolos de Washington que obstaculizan los envíos a ese destino.

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