Almería marca un nuevo récord. EXPOLEVANTE NIJAR 2018

El valor de la producción hortofrutícola almeriense se incrementó un 27 % durante la pasada campaña y sumó 2.322 millones de euros.

Isabel Fernández

El ‘mar de plástico’ almeriense continúa siendo la mayor fuente de riqueza de la provincia y el espejo en el que se miran otras muchas zonas productoras. Almería es un ejemplo en la aplicación de las últimas tecnologías, su uso eficiente de agua de riego, su firme apuesta por el control biológico de plagas y, en definitiva, la sostenibilidad.

Este buen hacer le ha permitido seguir logrando récords y, en la última campaña, la 2016/2017, la provincia aumentó el valor de su producción, que creció un 27 % hasta sumar 2.322 millones de euros, gracias también a “los buenos precios auspiciados por la escasez de la oferta en otras zonas competidoras”, explicó recientemente el Consejero de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía, Rodrigo Sánchez Haro.

Esa campaña sirvió, además, para confirmar lo que ya muchos imaginaban: el pimiento se consolida como la hortaliza predilecta de los productores y, de hecho, su superficie creció un 8,7% gracias a los buenos resultados de campañas anteriores; el tomate, por su parte, volvió a perder hectáreas (-6,6 %) debido a sus precios ajustados en los últimos años y la pérdida de mercados como el ruso. Este año, sin embargo, crecerá ligeramente (1,2 %), dejando bien claro que el suyo es un futuro incierto.

Los precios ajustados han provocado la reducción de las hectáreas de tomate

El tomate se enfrenta al doble reto de recuperar, por un lado, la superficie perdida y, por otro, su liderazgo en Almería. Cómo hacerlo es la pregunta que se hace ahora el sector, que se plantea si continuar diversificando su oferta con nuevas tipologías o dar un paso al frente y reconvertir buena parte de sus producciones a ecológico.

Una difícil primavera

Melón y sandía, cultivos tradicionales de estas fechas, atraviesan desde hace años una situación muy dispar. Ya la campaña pasada, el melón cedió hectáreas a la sandía y, este año, la situación no será diferente. Las previsiones de la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural apuntan a un nuevo ejercicio en negativo para esta fruta, que apenas sumará 1.600 hectáreas (-8 %), mientras que la sandía se afianza hasta alcanzar las 7.300.

En ambos casos, el sabor es la clave. En sandía se ha trabajado intensamente en los últimos años al amparo de grandes proyectos de marca; sin embargo, en melón, el sector continúa echando en falta variedades que, a la larga vida que demandan los distribuidores, sumen ese sabor tradicional que busca el consumidor.

Por último, productos como calabacín, pepino y berenjena continúan siendo importantes refugios en momentos de crisis, de ahí la inestabilidad de su superficie cada campaña. Asimismo, la apuesta cada vez mayor por los ciclos largos de pimiento en busca de la rentabilidad también les resta terreno.

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