Cultivo de clementinas bajo invernadero en Isla Cristina

Una empresa agrícola de Isla Cristina ha iniciado un ambicioso y novedoso proyecto, que consiste en cultivar clementinas bajo invernadero. Por ahora los resultados son muy satisfactorios, con un aumento en el calibre, y reducción de los costes de producción.

Francisco J. García Infante, gerente de 'Inversiones Río Íberus', bajo los nuevos invernaderos

En los últimos treinta años, los túneles agrícolas instalados en la provincia de Huelva se han vinculado a las plantaciones de frutos rojos (fresas, moras y arándanos). Esa percepción puede cambiar a partir de ahora. La empresa agrícola ‘Inversiones Río Íberus S.A.‘, que cuenta con una finca de producción situada en el término de Isla Cristina, ha decidido cultivar clementinas bajo invernaderos.

El gerente de ‘Inversiones Río Íberus S.A.’, Francisco José García Infante, precisó que el invernadero abarca una extensión de 7,2 hectáreas. Bajo estos plásticos se cultivan dos variedades tempranas de clementina, como son la clemenrubí y la oronules. Aunque la instalación del invernadero se concluyó el pasado mes de julio, García Infante reconoce que ya se están registrando significativos resultados: las frutas han aumentado entre un 10 y 20% el calibre, presentan una homogeneidad y la maduración de los frutos se ha adelantado. “Es como si fuera una fábrica, incluso el árbol comienza a vegetar mucho antes, lo que conlleva que se pueda amortizar antes la inversión realizada”, indicó.

La apuesta de esta empresa agrícola por la innovación no se queda tan solo en el invernadero, también se ha realizado a nivel de suelo, al cubrir con unas mallas prácticamente la totalidad de unos lomos que presentan una anchura que superan los dos metros, y donde es posible duplicar la producción de clementinas, al poder plantar dos líneas de árboles en el mismo espacio.

“Es una opción válida para producir de forma intensiva”, matizó García Infante, quien añadió que con este método “se ha comprobado que se produce un ahorro de un 30% tanto en agua como en la utilización de abonos”. Además, la malla, al impedir el crecimiento de hierbas, no sólo reduce la utilización de herbicidas sino que permite que la fruta pueda tocar el suelo sin estropearse. Es decir, que hay menos fruta de destrío y, por tanto, más que se pueden comercializar.

En la finca ‘Laguna de los Infante’, se encuentra dentro la denominada ‘milla de oro’ de la producción citrícola onubense porque sus clementinas son las primeras que llegan a los mercados europeos, se producen unos 2,5 millones de kilos de clementinas. En concreto, de las variedades tempranas, que ya terminó su recolección hace un mes, se recolectaron un millón y medio, mientras que de las tardías, que concluirá en febrero, las previsiones apuntan a un millón de kilos.

Última campaña de naranjas

Siempre se ha dicho que los agricultores se tienen que adaptar a las exigencias del mercado para rentabilizar sus inversiones. Y la empresa ‘Inversiones Río Íberus’ no quiere quedarse atrás en esta parcela. Aunque en las 120 hectáreas que poseen en Isla Cristina han cultivado naranjas desde el inicio de la actividad agrícola, a finales de los 90, esta campaña será la última en recolectar las variedades que producían. Pero no han arrancado los troncos de estos veteranos naranjos, todo lo contrario, lo están utilizando para injertar en ellos variedades tempranas de clementinas. “Uno se puede equivocar en la variedad, pero no en el pié, en este aspecto hay que hilar muy fino”, apostilló el gerente.

Por último, Francisco J. García Infante reconoció que los citricultores de la provincia de Huelva están obligados a innovar en sus explotaciones porque “los mercados son cada día más exigentes y lo que siempre demandarán es que la fruta tenga calidad y frescura. Y para poder ser competitivos es fundamental incorporar a nuestras parcelas los últimos avances”.

En este sentido, remarcó que “nosotros más que agricultores somos ya industriales, y por eso tenemos que compartir nuestras experiencias en el campo agrícola, porque tenemos que caminar todos juntos para evitar los errores, porque es evidente que en la provincia de Huelva se han cometido, porque, por ejemplo, no se ha llevado a cabo un cambio varietal de clementina a tiempo y porque muchas variedades que están en producción no están en el sitio que debieran”.

Fuente: agrodiariohuelva.es

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