El consumo de fruta, el mejor aliado contra la obesidad infantil

En las últimas décadas la alimentación de los más jóvenes ha sido influenciada por tendencias que se alejaban de la mejor dieta equilibrada que se conocía, la dieta mediterránea.

consumo

Ésta se caracterizaba por la ingesta de productos vegetales de temporada, tanto frutas como hortalizas y verduras, frescos o cocinados, con infinidad de vitaminas y minerales, el pescado azul, rico en grasas beneficiosas para el organismo (Ω-3), el aceite de oliva, grasa beneficiosa (monoinsaturada) y el mejor antioxidante que podemos ingerir. Es necesario que ingiramos productos lácteos, fácilmente digeribles y asimilables, pocas carnes grasas y muchas magras (pollo, conejo y algunas piezas de vacuno y cerdo) sin olvidarnos de las estrellas de la dieta, las frutas, verduras, legumbres y los cereales enteros (integrales).

El desvío hacia una dieta tipo anglosajona, con productos preelaborados, con alto contenido en productos proteicos, con grasas saturadas y que deja de lado el consumo diario de frutas, ha derivado en un aumento de la prevalencia del sobrepeso y la obesidad.

Definir obesidad es una tarea compleja que está subordinada a la cuantificación del exceso de contenido graso, matizado por su distribución y los factores étnicos. La Organización Mundial de la Salud define la obesidad como “el exceso de grasa en el tejido adiposo por encima de lo normal, hasta el punto de provocar problemas en la salud” (WHO, 2000). En los niños, la evidencia aportada parar definir los puntos de corte en el sobrepeso y la obesidad y su asociación con el incremento de riesgo de padecer enfermedad está en discusión (Cole, 2002; Reilly, 2002). Existen factores que dificultan establecer esta asociación y se relacionan con el propio crecimiento infantil, pues el niño se encuentra en una situación de permanente cambio, tanto en longitud como en distribución y composición de su cuerpo.

La obesidad debida a la alimentación errónea, hábitos incorrectos y falta de actividad física,  tiene repercusiones inmediatas en la salud de los niños. La Encuesta Nacional de Salud del año 2003 estimaba que en la población infantil de la Comunidad Valenciana el 28,03% de los niños se encontraban por encima del peso considerado óptimo (15,59% sobrepeso y 12,44% obesidad). Debido a la alta prevalencia de obesidad en España y su tendencia ascendente, en el año 2015, el Ministerio de Sanidad impulsó el estudio de iniciativas para prevenir la obesidad. No hemos hallado trabajos recientes que analicen la prevalencia de obesidad, su tendencia de crecimiento y los factores sociodemográficos asociados a ella en la Comunidad Valenciana.

Por este motivo, dada la envergadura del problema y su repercusión sanitaria, profesores,  investigadores y alumnos del Grado de Enfermería y del Grado en Nutrición Humana y dietética de la UCV San Vicente Mártir están llevando a cabo un trabajo de investigación entre escolares y deportistas cuyo objetivo principal es “Analizar la prevalencia de obesidad en niños y adolescentes y su relación con la práctica de deporte regular, así como con el tipo de dieta consumida” como punto de partida para el diseño de futuras estrategias preventivas con intervenciones encaminadas al fomento de una alimentación adecuada, hábitos saludables y un índice de actividad física correctos, de acuerdo con las recomendaciones de la estrategia NAOS (MSC, 2005). Se trata de un proyecto emergente I+D+i, titulado “Prevalencia de la obesidad infantil y juvenil en la Comunidad Valenciana”, está subvencionado por la Consellería de Educación, Investigación, Cultura y Deporte (Expediente GV/2017/159) y ha obtenido un dictamen positivo del Comité Ético de Investigación de la Dirección General de Salud Pública y Centro Superior de Investigación en Salud Pública (CEIDGSP-CSISP) Nº.20180928/03.

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