El desentendimiento de Europa respecto a la agricultura de las RUP

La Comisión europea acaba de anunciar su negativa a cofinanciar el próximo programa de promoción del logotipo RUP, que identifica al plátano europeo.

Este programa (2015 – 2018), al igual que los tres programas anteriores (2005 – 2008, 2008 –
2011, 2011 – 2014), tenía como objetivo promocionar el logotipo de las Regiones
Ultraperiféricas (RUP), especialmente de Canarias, Guadalupe, Madeira y Martinica, y
ambicionaba incluir nuevos productos derivados de la diversificación vegetal, además del
plátano.
El presupuesto propuesto era de 10 millones de euros para un programa de 3 años
(distribuidos entre las 4 RUP), financiado al 50% por la Comisión europea.
Creado en 1991, el logotipo RUP permite dar a conocer e identificar mejor las producciones
de calidad originarias de las RUP.
La promoción de un logotipo que permita identificar nuestras producciones como europeas
es fundamental para nosotros.
Por una parte, debido a las sustanciales concesiones otorgadas a nuestros competidores
regionales en el marco del Sistema de preferencias generalizadas (SPG) y a la firma del
Acuerdo de partenariado económico (APE) con los países vecinos del Caribe, la Comisión ha
abierto completamente las fronteras de nuestras RUP a las producciones, de bajos sueldos, de
estos países, que entran libremente en nuestros mercados locales. Por añadidura, nuestros
productos no tienen acceso a sus mercados.
Por otro lado, respecto al plátano, las tarifas arancelarias, aplicables a los países productores
de bananas de América Central y América del Sur, se reducen drásticamente debido a los
acuerdos comerciales firmados en 2010 por la Unión europea. Así pues, el plátano europeo
tiene que hacer frente a un contexto de competencia cada vez más despiadada.
En efecto, la reducción arancelaria concedida a la banana dólar llevará de 2010 a 2020 la tarifa
arancelaria (de 176 a 75 euros/tonelada), o sea una ventaja competitiva adicional de
101 euros/tonelada en favor de la banana dólar.
Los productores de la zona dólar ya se beneficiaron de una reducción de la tarifa
arancelaria entre 2010 y 2014 de 773 millones de euros, y contarán a partir de 2020 con una
reducción de los derechos de aduana de 400 millones de euros al año, una cantidad
considerable que les permitirá asentar aún más su supremacía en el mercado europeo.
Cabe recordar que nuestro sector europeo de producción de plátanos, que genera 25 000
empleos permanentes, sólo contribuye en 700 000 toneladas por año a la alimentación de un
mercado europeo de más de 5,5 millones de toneladas de plátanos.
Por tanto, las inmensas concesiones comerciales otorgadas por la Unión europea hacen
pesar una amenaza muy grave sobre las economías locales de las RUP, que va hasta poner
en tela de juicio el modelo de desarrollo económico de estas regiones, el cual descansa, en
gran medida, sobre la exportación de productos agrícolas tropicales y, al mismo tiempo,
sobre el desarrollo de la producción local.
Uno y otro están amenazados ya que a los regalos tarifarios concedidos a la banana dólar se
suman los acuerdos de partenariado económico (APE) con los países ACP vecinos del Caribe
que abren completamente las fronteras de nuestras RUP a las producciones, de bajos sueldos,
de dichos países.
La decisión adoptada recientemente por la Comisión europea de rechazar la cofinanciación
del último programa propuesto que reúne 6 productos (plátano, melón, tomate, pepino,
lechuga, miel de caña de azúcar), 5 organizaciones (UGPBAN; IGUAFLHOR; ASPROCAN;
GESBA; ACIF-CCIM), 4 RUP (Guadalupe – Martinica – Madeira – Canarias) y 3 Estados
miembros (Francia – España – Portugal), es inadmisible.
No podemos ignorar que el plátano es, evidentemente, una de las producciones que se
comercializa todo el año en el mercado continental y, por tanto, uno de los únicos vectores
que permiten promocionar este logotipo.
Por ello, el rechazo de este programa es un absoluto sinsentido, pues conducirá
indudablemente a la desaparición del logotipo RUP.
Algunos aspectos, relacionados con dicho rechazo, más allá de resultar chocantes, nos llaman
la atención:
– En un contexto comercial tan favorable para la producción de bananas dólar y para la
producción agrícola de la competencia en la zona caribeña, ¿es vocación de Europa
debilitar las posiciones de sus propios sectores, reconocidos además, tratándose del
plátano, como un modelo único en el mundo en materia social y medioambiental, en
beneficio exclusivo de producciones extranjeras cuyas ventajas competitivas se basan
exclusivamente en el dumping social y medioambiental?
– ¿Están fundamentados los motivos del rechazo? La Comisión alega motivos
intrínsecamente relacionados con las características específicas de la agricultura de las
regiones ultraperiféricas europeas y el número insuficiente de acciones comunes en el
programa.
De este modo, no tiene en cuenta, en absoluto, el carácter insular de nuestras RUP, la
distancia que separa unas de otras, puesto que algunas de las producciones afectadas sólo
están destinadas a ser vendidas en su propio mercado local. Además, la Comisión europea
hace caso omiso del artículo 349 del Tratado que constituye el fundamento jurídico de la
noción de región ultraperiférica.
En concreto, dicho artículo invita a la Unión europea a tener en cuenta la especificidad de
las RUP y reconoce, por lo tanto, la necesidad de adaptar las políticas comunitarias a las
realidades y particularidades de las mismas.
El reciente rechazo del programa de promoción del logotipo RUP nos demuestra que la
Comisión ha cambiado de actitud. Sin embargo, dicha ayuda europea sólo representaría un
esfuerzo por parte de la Comisión de 1,8 millones de euros, por año, durante 3 años, que
conviene poner en perspectiva con el regalo de 400 millones de euros por año concedido al
plátano dólar.
Nosotros, productores de las Antillas, Canarias y Madeira constatamos con preocupación un
retroceso de la Comisión en su voluntad política para aplicar el artículo 349. El ejemplo de la
promoción de las producciones agrícolas de las RUP es significativo del desinterés flagrante
manifestado por la Comisión europea respecto al logotipo RUP y a la promoción de nuestras
producciones. Así, expresamos nuestros más profundos temores de que dicho retroceso sea
anunciador de un retroceso más general respecto a nuestra agricultura. Creemos que el
rechazo del programa RUP es sencillamente inadmisible.

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