Menos cítricos en la campaña 2017/2018

Las primeras estimaciones del sector señalan fuertes descensos en variedades importantes que no compensarán las alzas en clementinas precoces y tardías.

cítricos

La próxima cosecha de cítricos será inferior a la de la temporada anterior. Las primeras estimaciones de agricultores y comercializadores señalan fuertes descensos en algunas variedades con tonelaje relevante en el conjunto del sector y también alzas en otras, aunque su menor peso relativo no compensará la merma global.

Mientras la Conselleria de Agricultura de la Comunidad Valenciana se ocupó hace pocos días en ofrecer su «estimación del segundo aforo para la campaña citrícola 2016-2017», que es la ya concluida, productores y comerciantes se encuentran inmersos en cálculos y estimaciones sobre la producción que tendrá cada cual para la nueva temporada en marcha (la 2017-2018), la que está creciendo en los campos, y también lo que puede haber de más o de menos en general, puesto que de ello se pueden derivar en los meses próximos mejores o peores opciones de venta y de precios.

Una fecha clave

Existe además una fecha clave cada año en el calendario citrícola –el 15 de junio- que marca la obligada aceleración de las estimaciones de cosecha en infinidad de casos particulares y la aglomeración de datos que permiten una primera aproximación de conjunto.

El 15 de junio es la fecha tope en la que se mantiene la cobertura del seguro de cosecha aunque no se haya formalizado la nueva póliza. Hasta ese día, quien aseguró el año anterior cuenta con una especie de prolongación que le permite estar tranquilo sin necesidad de acudir con prisas a asegurar la nueva producción, que quizá tendría difícil cuantificar antes con suficiente aproximación. La realidad es que los frutos aún son muy pequeños y todavía no se encuentran fijados del todo, no ha culminado el proceso de expulsión de la ‘escombrá.

En caso de sufrir un pedrisco antes del 15 de junio y sin haber asegurado de nuevo, lo que tienen que hacer los afectados es acudir de inmediato a asegurar (y pagar), pero están cubiertos por lo que haya pasado. No así a partir del día 15, cuando ya rige el sistema normal: estará cubierto quien haya suscrito nueva póliza. Además, hasta el día 15, la nueva póliza entra en vigor de inmediato; a partir del día 16, al asegurar se inicia un periodo de seis días de carencia, en el que, habiendo pagado, no se está cubierto.

El seguro

De ahí que en días previos al 15 de junio se acrecienten de forma notable los cálculos y recálculos sobre la cosecha que habrá, porque se trata de afinar con lo asegurado, no pagar más de la cuenta ni tampoco quedarse cortos. Y ese trabajo anónimo, silencioso pero multiplicado por muchos miles de casos, aporta un conocimiento colectivo sobre lo que hay, o se estima que habrá, que de inmediato salta a las tertulias de los bares y moviliza desencantos, ilusiones y también estrategias comerciales que optan por hacer mutis por el foro, si hay mucho, o empiezan a tomar posiciones antes de lo acostumbrado, como ocurre ahora, porque se barrunta que habrá menos.

Pero ¿cuánto menos? Es muy pronto para concretarlo y los más veteranos especialistas advierten que al final no suelen ser tan grandes los huecos de producción como se pueda intuir en estos momentos, porque es verdad que en las parcelas donde no se ve cosecha, no la habrá, pero también lo es que otros casos con más compensen en parte. Sin embargo, es cierto que se aprecian algunas tendencias claras.

Hay bastante coincidencia generalizada en que habrá menos naranja Navelina, quizá algo menos de Nável y Lane Late, también una reducción de Clemenules, como hay un aumento en Clementinas precoces (salvo Marisol), una merma en Satsumas y alzas notables en Clemenvilla y en las mandarinas tardías, como en Nadorcott y Tango, en parte por el crecimiento vegetativo (nuevas fincas en producción) y porque también se ve más fruta por unidad de superficie.

Como hace dos campañas

Para algunos, el porcentaje de evolución global podría cifrarse en el entorno de un 20-25% de descenso, pero hay que advertir que eso sólo significaría volver prácticamente a los niveles anteriores, los de hace dos temporadas, porque la pasada fue de notable aumento, casi de récord, con un crecimiento del 21,5%. Si ahora se baja un 20-25% es regresar más o menos al mismo punto, con la lógica salvedad de que nunca se sube o se baja igual en esto o aquello, ni es lineal, y por tanto en estos vaivenes habrá casos que salgan algo favorecidos y otros en los que apenas se note o vayan a peor.

Un dato en el que se incide desde el plano comercial es el de no exagerar la nota, puesto que se pueden derivar conclusiones equívocas ante los clientes. Desde fuera nos observan. La citricultura de España es líder, por tanto cualquier variación de cosecha es interpretada de inmediato por los jefes de compras de las cadenas comerciales, y casi nunca a favor. Si se habla de que hay más, aprietan enseguida en los precios, pero si cunde la sensación de que hay menos, igual empiezan a desviar su atención hacia otras procedencias, dicen que ‘por si acaso’ les falta, y eso trae aparejada la consecuencia de que se diluya la merma inicial española con una mayor afluencia que llegue a los mercados europeos desde otras procedencias. Mal si ando, peor si no ando.

Fuente: Lasprovincias.es

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