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EL TTIP: Una oportunidad para consolidar la presencia hortofrutícola de la UE en EEUU

Por José Antonio García. Director AILIMPO

EEUU es un mercado clave para el sector, con una población de más de 315 millones de consumidores, pero en el que la presencia de nuestras frutas y hortalizas frescas y transformadas es hoy en día muy limitada. El acuerdo TTIP abriría una ventana al optimismo, una vía para concretar las oportunidades comerciales que las cadenas de distribución norteamericanas nos hacen llegar, permitiéndonos jugar un papel mas activo y relevante en el suministro de frutas, cítricos y hortalizas frescas y transformadas a los consumidores de EEUU, con el consiguiente impacto económico y social positivo.

Es cierto que pueden existir posibles riesgos en la negociación a los que no podemos abstraernos. Pero debemos tener plena confianza en los negociadores europeos, que buscan un acuerdo equilibrado teniendo como directriz las recomendaciones aprobadas por el Parlamento Europeo el 8 de julio de 2015. Además, el texto final fruto de la negociación deberá ser ratificado tanto por el Parlamento europeo como por los gobiernos de los 28 Estados miembros. Confiemos por tanto en las instituciones europeas y nacionales, y en quienes a través de las mismas representan los intereses de todos los ciudadanos de la UE. Estas garantías de nuestro sistema democrático deben servir por si solas para eliminar del debate y discusión públicos los prejuicios, así como toda tentación simplista de demonizar la negociación por el mero hecho de existir. Centrémonos por tanto en analizar las mejoras y potencialidades para el sector de frutas, cítricos y hortalizas frescas y transformadas.

 

El TTIP como instrumento para aprovechar el margen de mejora para las frutas y hortalizas

El objetivo prioritario en relación con el TTIP es la desaparición de las barreras arancelarias y no arancelarias para las frutas, cítricos y hortalizas frescas y transformadas, sin que ello suponga en ningún caso un reducción de los niveles de seguridad y salud para los consumidores. Efectivamente, se trata de la negociación entre dos potencias económicas, UE y EEUU con sistemas y concepciones de producción agroalimentaria muy diferentes, ya que en el caso de la UE se basa en el principio de prevención, mientras que en el caso de EEUU se basa en el principio de riesgo.

 

2 Pilares claves: Aranceles y, Barreras sanitarias y fitosanitarias

El TTIP debe avanzar y dar soluciones en 2 pilares claves para el sector de frutas, cítricos y hortalizas frescas y transformadas: Aranceles y Barreras sanitarias y fitosanitarias.

 

1.- Aranceles

En general los actuales niveles de aranceles para importar en EEUU las frutas, cítricos y hortalizas europeas son relativamente bajos con algunas excepciones en productos frescos como coles (brócoli, coliflor…) con un arancel del 14% o melones con un tipo del 28%, por lo que el desmantelamiento de los mismos junto al compromiso de no tratar ninguna línea taric como sensible, no debe constituir un punto difícil en la negociación y evidentemente contribuiría, aunque sea de forma limitada, a mejorar nuestra competitividad. No obstante, es importante hacer algunas referencias a determinados picos arancelarios que se detectan sobre todo en los productos transformados, que sin duda deben constituir una prioridad en la negociación de este capítulo, sobre todo teniendo en cuenta el trato arancelario privilegiado que EEUU otorga a las importaciones de los mismos productos de otros orígenes como Perú o Chile. Nos referimos al Melocotón en conserva gravado con un 17%, la Alcachofa en conserva (entre el 10,2% y 14,9%), los Pimientos en conserva (8,1%) o el Aceite esencial de limón (3,8%).

 

2.- Barreras no arancelarias

Hacemos referencia en este punto a los protocolos fitosanitarios derivados del sistema cerrado norteamericano, la falta de armonización de las legislaciones en materia de residuos de pesticidas, el uso discrecional de los marketing orders, o las posibles implicaciones de la FSMA (Food Safety Modernization Act). Es preciso acabar con estos obstáculos no arancelarios que se enmarcan bajo el capítulo sanitario y fitosanitario, y que en la actualidad generan enormes dificultades de carácter administrativo que a veces resultan insalvables, imposibilitando de facto nuestras exportaciones a EEUU. De nuevo, el marco de negociaciones del TTIP supone una oportunidad de mejora para nuestras frutas y hortalizas.

 

2.1. Protocolos Fitosanitarios: Sistema abierto vs Sistema cerrado

El régimen de control fitosanitario a las importaciones vigente en la UE opera bajo la fórmula de un régimen abierto, de forma que está permitida la entrada en territorio comunitario de las frutas y hortalizas frescas que no estén expresamente prohibidas. De esta forma, los operadores de EEUU pueden exportar a la UE siempre que cumplan la Directiva 2000/29 sin necesidad de un sistema de aprobación previa, lo que facilita enormemente el comercio y además permite aprovechar oportunidades comerciales de manera inmediata que puedan surgir, por ejemplo por una caída de cosecha en la UE por motivos climatológicos.

Sin embargo, en contraposición, EEUU opera bajo la fórmula de un sistema cerrado, de forma que ninguna importación de frutas, cítricos y hortalizas es posible si previamente no se ha concluido un lento y farragoso proceso de negociación basado en un análisis de riesgo. Este sistema cerrado dificulta enormemente el comercio de frutas, cítricos y hortalizas desde la UE a EEUU. Se trata de protocolos fitosanitarios que incluyen requisitos específicos de registro de fincas y estaciones de manipulado, prácticas culturales, sistema de pre inspección en origen por funcionarios norteamericanos, limitación de los puertos de entrada con los problemas logísticos que se derivan… que suponen un sobrecoste económico medio evaluado en 0,10 €/kilo.

El TTIP puede suponer una oportunidad para que EEUU reconozca la equivalencia del sistema de control fitosanitario europeo que goza de las máximas garantías y prestigio, de forma que se puedan suprimir estas barreras, eliminar el sobrecoste promedio de 0,10€/kilo, y permitir un mayor comercio, y favorecería de forma inmediata a limones, naranjas, clementinas, fruta de hueso, tomate, pimiento, brócoli, alcachofa o coliflor entre otros.

2.2. Armonización en materia de residuos de pesticidas

La ausencia de armonización de las normativas en materia de residuos de pesticidas constituye una barrera que imposibilita de forma taxativa la exportación de nuestros productos debido a la prohibición en EEUU de determinados pesticidas que sin embargo sí están autorizados en la UE, o bien la legislación americana fija LMR´s al nivel de detección o muy inferior a los niveles de LMR de la UE . El TTIP constituye una oportunidad para facilitar un acuerdo de armonización de esta normativa, o al menos puede servir para facilitar y agilizar los mecanismos que permitan el establecimiento de tolerancias de residuos de pesticidas.

 

2.3. El funcionamiento de los “marketing orders” en EEUU como instrumento proteccionista

Los acuerdos de comercialización y marketing orders son instrumentos amparados por la normativa norteamericana cuyo ejercicio es competencia del Secretario de Agricultura de EEUU, que a petición del sector productor local regula aspectos comerciales como el calibre, calidad, confección o la regulación de volúmenes comercializables. En el caso de los productos importados, los marketing orders obligan a que cumplan los mismos requisitos que la producción doméstica, razón por al cual se configuran en la práctica como una herramienta proteccionista, a menudo a través de un uso discrecional que impide el desarrollo de un mercado con libre competencia. En la actualidad se aplican marketing orders a pomelos, uvas de mesa, naranjas, tomates, ciruelas, peras y albarocoques.

 

2.4. Implicaciones de la FSMA (Food Safety Modernization Act)

Esta Ley americana exige una certificación para las frutas, cítricos y hortalizas frescas que se importan en EEUU, requiriendo controles preventivos y análisis de riesgos preventivos en materia de higiene en la producción, calidad del agua, buenas prácticas de cultivo y postcosecha…, de forma que corresponde al importador estadounidense la carga de la prueba sobre si un producto hortofrutícola fresco que se pretende importar, ha sido producido en la UE de acuerdo con la normativa americana. El TTIP se muestra de nuevo como una oportunidad para encontrar una solución de compromiso entre la UE y EEUU, a través de un acuerdo que permita convalidar de manera automática el standard europeo con las exigencias de la FSMA (por ejemplo, a través de la certificación GlobalGap como de hecho ya se ha planteado en la mesa de negociación).

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