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La cera que se aplica a las manzanas es natural y segura

Consultamos a Alex Creixell, gerente de Giropoma, David del Pino, consultor agroalimentario, y a la empresa Fomesa Fruitech para zanjar la polémica sobre el recubrimiento de la manzana.

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El pasado mes de junio, la farmacéutica y divulgadora Marián García (@boticariagarcia) denunció en el Congreso de Frutas y Hortalizas de AECOC el caso de viralidad desinformativa provocado por un vídeo en el que miles de personas creyeron que la cera de las manzanas era tóxica. Al cierre de esta revista, el vídeo tenía ya más de 2,5 millones de reproducciones, avalando así los estudios que afirman que cualquier noticia negativa es mucho más potente que una positiva, logrando hasta 10 veces mayor alcance.

Dentro del sector sorprende ver que este tipo de noticias puedan alcanzar esa popularidad, pero, como nos comenta David del Pino, consultor agroalimentario, “cada vez nos preocupa y nos cuestionamos más lo que comemos y las funciones que tiene en nuestro cuerpo”.

“Sería absurdo utilizar aditivos que van en contra de nuestro producto y la seguridad de nuestros consumidores”, afirma por su parte Alex Creixell, gerente de Giropoma, conocedor de que hoy día se usan todos los medios e innovaciones que existen para producir alimentos sanos, sabrosos y naturales. Argumento compartido por los responsables de Fomesa, que aseguran que todos los recubrimientos, tanto clásicos como comestibles que se comercializan están formulados a base de aditivos alimentarios de origen natural, ofreciendo una garantía total de inocuidad.

Pero comencemos por el origen. En el árbol, la propia manzana genera una capa de ceras que la protegen del ambiente, las enfermedades, etc. Por lo tanto, debemos tener en cuenta que es un mecanismo de defensa natural de la fruta ante posibles agresiones externas. Tras la recolección se inicia el proceso de lavado y manipulado y, si se hace correctamente en la central, la propia cera de la manzana es suficiente para garantizar una buena durabilidad.

Pero sucede que, en muchos casos, en función del mercado de destino, bien por la lejanía o las preferencias de los consumidores, a esas manzanas recolectadas se les puede aplicar un recubrimiento natural a partir de insectos o plantas sin ningún tipo de químicos y apto para el consumo humano. Cabe recordar que la legislación europea es de las más restrictivas en este sentido, con una serie de elementos autorizados muy limitada para tener la garantía total de su inocuidad. “Hay que dejar claro que se trata de una función tecnológica específica para proteger la fruta en el período de comercialización, para que llegue al consumidor final con todas las características y la máxima calidad”, afirman desde Fomesa.

Como conclusión, Creixell apunta que “lo más importante que debe llegar al consumidor es que nuestras manzanas se producen de forma respetuosa con el medio ambiente y que, si llevan cera, es totalmente natural y comestible, sin riesgo para su salud”. Para ello, añade Del Pino, es necesaria una estrategia de comunicación coherente, “si no, el plan de marketing se queda cojo” y esta es, para él, “una de las grandes deficiencias de nuestro sector”.

 

Datos clave
– La cera que cubre las manzanas se crea de forma natural.
– Esa cera la protege de golpes y rozaduras, del ataque de insectos u hongos y climatológicamente para su mayor vida útil.
– La fruta tras recolectarla recibe un tratamiento postcosecha, principalmente con una operación de lavado, con agua clorada y cepillos.
– Ese cepillado retira parte de la cera, así que en algunos casos se aplica con una pulverización un agente de recubrimiento sobre la superficie de la manzana.
– Objetivo de esta capa natural: mayor vida útil del producto y menor desperdicio alimentario.

 

Giropoma, a por el bio
La campaña 19/20 se prevé positiva en cuanto a volúmenes de producción. El buen clima en el momento de la floración ha posibilitado un adecuado cuaje de la fruta que, si el tiempo acompaña, será también de buena calidad. En el caso de Giropoma, introducen nuevas variedades como Joya y, además, trabajan con árboles resistentes a enfermedades (moteado) que, en los próximos años, les permitirán implementar una línea de producto ecológico.

Applewax, el recubrimiento para manzanas de Fomesa
Esta emulsión de ceras al agua con más de 30 años en el mercado es un referente en el sector. Sin embargo, Fomesa Fruitech continúa estudiando las tendencias y analizando las necesidades de sus clientes para responder a sus demandas. El resultado son nuevos recubrimientos comestibles. Entre sus gamas de productos destaca, asimismo, GreenLine, un conjunto de tratamientos naturales que ayudan a reducir el desperdicio de frutas y hortalizas de manera sostenible.

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