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“Pink Lady® es un proyecto rentable y enriquecedor”

De noviembre a junio, España, y en concreto Cataluña, se convierte en una importante zona de producción para la marca de manzanas. Hablamos con uno de sus productores, SAT Fruilar, que valora los beneficios de formar parte de esta “gran familia europea”.

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El consumo de Pink Lady® en España continúa al alza. La pasada campaña, la marca de manzanas comercializó en nuestro país 7.000 Tn, un 5% más que un año antes. Del mismo modo, aumenta su reconocimiento por parte de los consumidores y nuevos supermercados como ALDI o LIDL, además de retailers regionales como BM o Gadisa que la están introduciendo en sus lineales. Parte de este éxito tiene que ver con el buen trabajo que realizan sus productores, entre ellos los nacionales, que abastecen los mercados de noviembre a junio. Hablamos con uno de ellos, Joan Dionis Serentill, de SAT Fruilar, quien nos cuenta que fue en 1997 “cuando mi padre y mi abuelo plantaron las primeras Cripps Pink®”. Entonces, “era un proyecto esperanzador para la fruticultura, aunque muy arriesgado”. Más de 20 años después, Serentill se refiere a Pink Lady® como “una gran familia europea que nos da la posibilidad de trabajar en un proyecto rentable y enriquecedor”.

En su caso, cuenta con 300 ha en producción en toda España, 10 de ellas al norte de la ciudad de Lleida, donde producen 250 Tn que confeccionan y comercializan directamente bajo la marca Pink Lady®. Reconoce Serentill que es “una manzana muy exigente con el productor, ya que requiere de un manejo adecuado, pero a la vez muy agradecida, puesto que es muy productiva”.

En SAT Fruilar son especialmente cuidadosos con la poda invernal y la polinización, que realizan acorde al programa Bee Pink desarrollado por Pink Lady® para preservar a las abejas. Continúan con el aclareo manual, que les ayuda a controlar el calibre de las manzanas, utilizan redes anti granizo para, en otoño, proteger los árboles de las inclemencias meteorológicas, y sacan el mayor partido posible a la fauna auxiliar, que les permite reducir el uso de fitosanitarios. La trasparencia y trazabilidad en los procesos en campo y en la central, todos respetuosos con el medio ambiente, les han valido para hacerse con las principales certificaciones. El resultado de todo este trabajo es una manzana muy apreciada por sus cualidades organolépticas, crujiente, jugosa, con el equilibrio perfecto entre el nivel de azúcar y acidez y una calidad constante que responde a las expectativas del consumidor.

Pink Lady® es “muy exigente”, afirma Serentill, quien añade que, aun así, todo este esfuerzo merece la pena porque “compensa desde el punto de vista económico”, pero sobre todo, “y lo más importante, por la satisfacción personal que sentimos como empresa de formar parte de este proyecto”.

La marca para los fruteros
Dada la importancia de las fruterías en nuestro país, Pink Lady® quiere animarlas a formar parte de su proyecto a través de la creación de un club de fruteros que prevé poner en marcha el próximo año.

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