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“Hoy en día, la mujer que quiere estar en el campo, está”

Lola Gómez, gerente de Clisol Turismo Agrícola, recuerda cómo cuando comenzó su formación en agricultura fue en ocasiones la única mujer asistiendo a ciertos cursos. Sin embargo, está convencida de que, poco a poco, las mujeres ocuparán más puestos de responsabilidad.

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Crisol

¿Desde cuándo está vinculada al sector hortofrutícola?

Llevo toda mi vida unida a la agricultura. Nací en el seno de una familia de agricultores, mi padre construyó el primer invernadero cuando yo tenía 4 años y, desde entonces, nunca me despegué de esa finca. Cuando finalicé mis estudios con 14 años, empecé a trabajar en el invernadero a diario, y hasta hoy.

De esa explotación familiar dio el salto a la suya propia en una época en la que no era habitual que las mujeres fuesen titulares de sus invernaderos. ¿Qué supuso esto para usted?

Es cierto que las mujeres en este ámbito, como en cualquier otro, siempre tenemos que demostrar más por el simple hecho de ser mujeres. Recuerdo que, cuando era joven, la necesidad de formación para poder gestionar mi propia finca me llevó a acceder a los cursos que organizaban las cooperativas en horario nocturno; muchas veces, me daba pudor aparecer porque la mayoría de los alumnos eran hombres, es más, en uno de ellos, yo fui la única mujer. En cualquier caso, y afortunadamente, la época que yo he vivido no tiene nada que ver con la de las mujeres pertenecientes a la primera generación de invernaderos. Ellas sí encontraron trabas impuestas por el machismo imperante. A todas esas mujeres, yo las llamo ‘gestores en la sombra’ porque trabajaban todo el día en el invernadero, aconsejaban sobre el rumbo que debía tomar la explotación, pero la sociedad no les permitía hacerse visibles. Actualmente, esa situación ha cambiado y, por suerte, la mujer que quiere estar en el campo, está.

Desde sus comienzos hasta ahora, ¿cómo cree que ha evolucionado el papel de la mujer en el sector hortofrutícola?

La evolución ha sido increíble. A día de hoy, en cualquier tipo de foro, el número de hombres y mujeres participantes suele ser igual, a menos que hablemos de encuentros de directivos, ahí sí que echo en falta la presencia de más mujeres. Pero esto no es así porque nos pongan más trabas, todo lo contrario, no podemos hablar de desigualdad laboral, sino que esta es una cuestión que se limita más al ámbito privado. Las mujeres no asumen puestos directivos porque requieren mayor dedicación y muchas, por decisión propia, eligen no quitar ese tiempo a sus familias. En este sentido, creo que hace falta un trabajo más profundo, que tiene que comenzar con la educación, enseñándoles a los hombres que no ayudan en casa, sino que las tareas del hogar y también el trabajo son cosa de dos. Pero soy optimista y sigo pensando que, poco a poco, lo iremos consiguiendo. La cuota de mujeres en esos puestos tiene que aumentar y no porque tenga que haber un mínimo de féminas, sino porque tenemos que creer y demostrar que tenemos la misma capacidad que los hombres.

Si hubiera más mujeres con cargos de responsabilidad en el sector hortofrutícola, ¿qué cree que podrían aportar?

Un estilo diferente de dirigir y hacer las cosas. Yo soy una persona muy emocional y creo que las emociones tienen que influir en la gestión de las cosas; los hombres son más pragmáticos, actúan más con la cabeza, nosotras también, pero a esa racionalidad añadimos, incluso en la toma de decisiones empresariales, más emoción. Las mujeres ejercemos un liderazgo distinto y creo que ayudaríamos a mejorar el sector en todos los sentidos si ocupáramos esos puestos.

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