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La sequía pone en jaque más de 2.000 hectáreas de tropicales en la costa granadina

Hay pozos secos y con problemas de salinización en Almuñécar y Jete a pocos días de que se empiecen a recoger aguacates y mangos. Hay 2.000 hectáreas en peligro.

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aguacate
La presa de Rules, ese dorado del que tanto se habla en la provincia y que de configurarse como una infraestructura que podría  fabricarm de empleos hasta el momento simplemente ostenta el título de ser la ‘mayor piscina de Europa’, un reino para el windsurf y los patos. Hace unos días, un grupo de agricultores reivindicaba la famosa «tubería negra» de Rules en una protesta en forma «vigilia por el agua» para reclamar a los respectivos gobiernos ubicados en Madrid y Sevilla que actúen y ejecuten el proyecto que llevaría el agua desde Béznar hasta el collado Serrano, en la cabecera de río Verde.

Llamaba la atención de aquella protesta, como en tantas otras de Rules, que el grupo fuera tan reducido para clamar por un tema tan importante para la Costa. Sobre todo, ante una nueva situación límite como la que viven los agricultores del litoral granadino, pero especialmente los de la zona de Almuñécar y Jete.

Empieza a faltar el agua de una manera bastante agobiante y en las fincas de muchos labradores la desesperanza es máxima. A pocos días de que se empiecen a recoger los aguacates y los mangos, hay pozos como el de San Andrés y en el de Pavilos-Barrosa que están secos. En Jete es que prácticamente no hay agua. A esto se unen los problemas de salinización, con el agua del mar entrando en los pozos y que en la vega se está regando a 60 días, lo que convierte la situación en prácticamente insostenible.

«Si no llueve en septiembre las vamos a pasar canutas», reconoce un labrador de la zona, quien a los problemas consabidos de Rules añade el de la sequía que pone en jaque a más de 2.000 hectáreas productoras de frutos tropicales y los problemas de comercialización que están encontrando muchos pequeños empresarios con los aguacates y los mangos.

Todo ello mientras Málaga se está ‘adueñando’ de la bandera de los tropicales y está consiguiendo exportar sus productos mucho mejor que los agricultores granadinos, pese a la calidad del producto que sale de la Costa Tropical. De hecho, lo habitual entre los agricultores es empezar antes las campañas de aguacates y mangos.

El aguacate ya estaba bastante consolidado en la provincia malagueña, pero ahora también el mango malacitano empieza a descollar. En la campaña anterior, la de 2018, hubo una producción de 36.000 toneladas de mango en Málaga, mayoritariamente en la zona de la Axarquía, lo que supuso un incremento del 63% respecto al año anterior. Ese fuerte aumento se debió a que hubo más fruto y a que se disparó el número de hectáreas de cultivo un 20%, pasando de 3.300 en 2017 a 4.000 el año pasado.

Mientras Málaga le va ganando terreno al mango sexitano, la fiebre por esta fruta sigue creciendo en Europa y en España. Así, según un estudio de Asaja el consumo de mango en España se ha elevado un 277% en los últimos cinco años pasando de un consumo per cápita de 0,21 kilos por habitante y año en 2014 a 0,58 kilos por habitante y año en 2018.

En definitiva, se trata de un cultivo rentable como el aguacate pero que entre los problemas de falta de agua y de comercialización puede provocar que haya una caída de la recaudación en la próxima campaña por la que, incluso, se teme. Mientras tanto, continúa la vigilia entera de una provincia por la presa de Rules.

Fuente: Granada Hoy

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