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Las heladas dañan 300 hectáreas de hortícolas en Murcia

El frío hace mella en el Guadalentín y provoca que se retrase la floración de la producción del Altiplano y la Vega Alta. Alcachofa, brócoli y lechuga son los productos más afectados.

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Las primeras heladas del invierno ya han afectado a más de 300 hectáreas de cultivos de la comarca del Guadalentín. Productos como la alcachofa, la lechuga y el brócoli se han visto perjudicados por el descenso de las temperaturas, lo que ha provocado preocupación entre los productores de los municipios de Alhama de Murcia, Lorca, Totana y Librilla.

El consejero de Agricultura, Miguel Ángel del Amor, confirmó ayer que las primeras heladas del invierno afectaron a unas 300 hectáreas de hortalizas, sobre todo en la zona de Lorca. Del Amor recordó que se esperan hasta 4 grados bajo cero en la noche del jueves al viernes, que podrían tener una afección grande en esos cultivos hortícolas. El consejero matizó que en cuanto a frutales, en letargo invernal, «no habría daños». El titular de Agricultura apuntó que «el Gobierno regional duplicó la partida del sistema de seguros con dos millones de euros para 2019, colaborando en la contratación de más pólizas de seguro y en hacerlo extensivo cada vez a más líneas».

Desde el pasado 1 de enero, la hondonada del bajo Guadalentín, espacio situado entre las localidades de Totana, Alhama y Librilla y que cuenta con unas 250 hectáreas de terreno, viene soportando cada noche temperaturas de hasta dos grados bajo cero, «lo que está haciendo que las plantaciones de esta zona, tanto de lechuga como de alcachofa, comiencen a resentirse por las heladas», alertó el representante de Coag Alhama, José Manuel Ruiz. En el caso de la alcachofa, Ruiz aseguró que «estas heladas moderadas estropean la cosecha en un 20%. Los agricultores hemos perdido la cosecha de los próximos 15 días: la mata de la alcachofa va dando diferentes cosechas, y el corazón se quema».

Ruiz advirtió de que, en el caso de que continúen las heladas, «las alcachofas se verán resentidas por el frío y no se podrán comercializar en los mercados». De forma que, según apuntó Coag, los agricultores intentarían venderlas a las conserveras, pero esto conllevaría que su precio quedaría por debajo del 50%. «Si al producto no se le da salida a través de las conserveras, se vería afectado al 100%, teniendo los agricultores que tirar la cosecha», avanzó con preocupación la organización agraria.

Las plantaciones de lechugas de esta zona también se han visto dañadas en sus primeras tres capas, lo que ha hecho que se produzca la pérdida de calibre con la eliminación de las hojas quemadas. También ha descendido su precio, que ahora ronda los 20 céntimos por pieza. «Se eliminan las partes heladas y pierde tamaño, lo que provoca que el precio sea menor», puntualizaron desde Coag. José Manuel Ruiz avanzó que «las lechugas subirán de precio en los mercados en los próximos días, ante la llegada de más heladas».

La persistente amenaza de las bajas temperaturas y con frío seco, que se prolongará durante los próximos días, causa «temor» entre los productores por si las condiciones climatológicas hacen estragos en las hortalizas. Los agricultores del Guadalentín también se muestran preocupados por que esta ola gélida afecte a nectarinas, paraguayos y melocotones.

Beneficios en los frutales
Sin embargo, las bajas temperaturas son esenciales para que los frutales de la comarca de la Vega Alta desarrollen su ciclo invernal de cara a una buena cosecha. Así lo confirman los productores de melocotón de la zona. «El frío que se está experimentando en el inicio de este invierno permite ralentizar el crecimiento vegetativo de los árboles, lo que propiciará aguantar bien las heladas que siempre planean sobre la segunda quincena de febrero y principios de marzo», aseguran agricultores ciezanos.

Los árboles de fruta de hueso, según los expertos, «necesitan temperaturas bajas, por lo menos hasta que se cubra la primera mitad de febrero, para que la madera siga contraída y no se produzca una floración temprana». Y añaden que «un brote adelantado de flores podría suponer una situación de peligro para la próxima cosecha si los borrones eclosionaran antes de lo esperado y luego cayera una helada a finales de febrero».

Los productores ciezanos explican que si los frutales no hibernan lo necesario, es decir, no cogen el número necesario de horas de frío, otro de los problemas es que la producción podría verse bastante mermada en cuanto a cantidad y calidad.

«Cuaje insuficiente»
«Puede producirse un cuaje insuficiente, lo que provocaría la falta de fruta en las ramas y la consecuente descompensación de los árboles». La campaña pasada ocurrió lo contrario de lo que sucede este año, cuando a finales de febrero llegaron las fuertes heladas y sorprendió a los árboles con una floración muy adelantada, lo que provocó daños importantes. «Por ello, resulta fundamental que los árboles acumulen sus horas de frío para que su curso natural sea el correcto», exponen.

Los productores de Yecla también agradecen este frío para los frutales. Sin embargo, el responsable de Coag en el Altiplano, Pedro García, sostuvo ayer que «el frío intenso pone en peligro aquellos cultivos que no son autóctonos de la zona, como la lechuga y el brócoli, que no soportan estas temperaturas».

En Jumilla, explican que «estamos en la época en la que el frío hace falta para los cultivos tradicionales y leñosos de la zona». Y Juan Pedro Martínez, presidente de la cooperativa Frutas Caravaca, manifiesta que «las heladas no están afectando a los frutales de nuestra zona, incluso se podría decir que las bajas temperaturas les vienen bien. Lo que no es bueno es la gran diferencia de grados que hay entre las noches y los días».

 

Fuente: La Verdad

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