Ed 134. Diciembre 2017 / Cítricos

La importancia de los marcadores moleculares. EUROSEMILLAS

Este sistema de identificación varietal supone un antes y un después para obtentores, licenciatarios, productores y consumidores, pues permitiría detectar de forma inequívoca y, sobre todo, rápida las posibles infracciones.

Autor: Marga López

Eurosemillas

El sector citrícola ha avanzado mucho en los últimos años desde el punto de vista varietal, con la aparición de un gran número de materiales que vienen a cubrir carencias o a mejorar as­pec­tos de las utilizadas hasta el momento. Pero si queremos que esa labor de investigación y de­sa­rro­llo varietal siga siendo fructífera, es necesario no solo el control, sino también erradicar el uso fraudulento de las variedades protegidas.

Hasta ahora, para poder identificar una variedad y verificar su legalidad, era necesario asegurar la trazabilidad del fruto y en caso de posible ruptura, realizar un complejo examen técnico que atendiese a sus particulares diferencias morfológicas y comprobase si concurren unos de­ter­mi­nados des­crip­tores fijados en el mo­men­to del registro de la misma. Pero, en in­finidad de oca­siones, las similitudes entre un fruto y otro -especialmente en cítricos donde la mayoría res­ponden a mutaciones espontáneas o inducidas de una misma especie varietal- hacen ex­tre­ma­damente complicada la diferenciación y desde luego, retrasan en sobremanera los resultados. En el caso de semillas de cereales protegidas, por ejemplo, se hace necesario tomar muestras del material sos­pechoso, plantarlo en otro lugar y esperar a que se complete su ciclo biológico pa­ra así com­probar las diferencias y en su caso, iniciar acciones penales o civiles contra el po­si­ble infractor.

Sin embargo, con el sistema de marcadores moleculares que poco a poco va ganando terreno, no sólo en algunos cítricos protegidos sino en uva de mesa y en frutales de hueso, la ve­ri­fi­ca­ción se podría realizar no ya en meses o años, sino incluso en días u horas. Es, por tanto, una re­volución para el sector, un seguro para los propietarios de las variedades;  también para los pro­pios agricultores, que se benefician de ese control que, en muchos casos, va enfocado a evi­tar la saturación con una excesiva producción y para los consumidores. “Con los marcadores mo­­leculares le podemos asegurar al cliente final que realmente está comprando y con­su­mien­do esa variedad, disfrutando de sus características únicas”, nos explican desde Eurosemillas.

Y es que esta empresa, que tiene los derechos sobre la variedad de mandarina tardía sin se­mi­llas Tan­go (registrada como Tang Gold), ha sido pionera en el uso de este sistema, que ya co­mien­za tam­­bién a implementarse para otras variedades de cítricos protegidas.

Más de 10.000 muestras al año
Cy­beragrópolis, la entidad certificadora que trabaja para Eurosemillas, tiene previsto tomar más de 10.000 muestras en 2018 para comprobar a través de su marcador molecular registrado la autenticidad de su mandarina. La empresa da con­tinuidad así a los controles que ha venido desarrollando hasta la fecha, adquiriendo piezas de fruta para su análisis posterior tanto en el lineal como obteniéndolas a pie de campo.

Es­te sistema de verificación se completa, además, con otro avance que han implementado, co­mo es la etiqueta de certificación y otros sistemas complementarios para evitar las fal­si­fi­ca­cio­nes, así como el desarrollo de un sistema de geolocalización para todas las fincas con pro­duc­ción licenciada.

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