Ed. Fruit Logistica 2018 / Patata

Una campaña de patata desastrosa

Así la definen desde todas las zonas productoras de patata de España, dado que han tenido un nivel de precios por debajo de los costes de producción. La importación francesa vuelve a erigirse como la principal causante de esta situación.

Autor: Alicia Lozano

patata

Atrás quedan los buenos resultados de la última campaña. Donde se habían tenido precios medios de 35/40 céntimos de euro el kilogramo en la zona temprana y de unos 20 céntimos en la producción del norte, ahora se alcanzan solo 10 y 5 céntimos respectivamente, reduciéndose hasta en un 75% el valor del producto con respecto al año anterior. “Desastrosa” es la primera y rotunda definición que nos han dado todos los representantes de las diferentes zonas de producción en España. 

Una vez más, fue la entrada masiva de patata de importación francesa, que “tiran los precios para vaciar stocks”, la que provocó un efecto dumping en la temporada temprana: “hubo un colapso y una sobreoferta que condicionó toda la campaña en Andalucía y también en la Región de Murcia”.

Castilla y León es la principal zona productora de patata con 20.425 has y 875.468 Tn

Este excedente se solapó con la estación media y tardía, lo que unido a “una falta de escalonamiento en la siembra”, agravó la situación de precios como sostienen desde las asociaciones de la principal zona productora, Castilla y León ASOPOCYL y Upcysol. “Hemos tenido que tirar patatas”, manifiesta Jesús F. Carrión. Además, la calidad del producto ha dejado mucho que desear debido a las heladas, pedriscos y grandes oscilaciones de temperatura que se han dado entre el día y la noche (de hasta 30°). A todo ello se le suma la preocupación en la falta de agua que amenaza la supervivencia del cultivo.

El gran problema, la patata francesa

En palabras de Marco Román, presidente del sector de la patata de Asociafruit, su entrada masiva viene “por la apuesta de la distribución española y los envasadores por una patata de peor calidad, que lleva ocho meses en cámaras a las que aplican gases químicos para su conservación”. Una situación que no cambiará hasta que este eslabón de la cadena no de un giro en su estrategia y ofrezca un producto de calidad como la patata nueva nacional frente a la de importación francesa, que en este último año alcanzó las 418.781 toneladas en nuestro país según FEPEX (enero-septiembre), lo que supone un 17% más con respecto al mismo periodo de 2016. Como paradoja, el 70% de la temprana española se exporta y eso se debe a que alcanza mayor valor fuera porque en España los bajos precios de la patata francesa hunden el mercado. Un dato esclarecedor es que, en solo 10 años, la fuerte competencia del producto galo ha provocado que solo en Andalucía se reduzcan las hectáreas en más del 50%, pasando de las 15.000 a las 6.000 actuales.

Sin duda, representa una muestra de que no somos capaces de defender la producción local porque la patata es el principal producto hortofrutícola importado, representando el 62% de las hortalizas importadas y el 28% del total sectorial. Un producto de consumo masivo que, sin embargo, preferimos importar a pesar de tener producto de calidad en casa. La pregunta es, ¿hasta cuándo?

Consumo

El nivel de consumo es alto (30,19 kg por persona al año) pero no apuestan por el origen España. Su aspecto exterior sigue definiendo la decisión de compra del consumidor. La promoción, una vía a seguir, como lo ha hecho Andalucía en los últimos años y pretende hacer Castilla y León, apostando por la creación de una Interprofesional que la desarrolle, pero para la que aún faltan algunos pasos para que se haga realidad.

Variedades

La necesidad de ahorro en agua está trayendo materiales que permitan menos necesidad hídrica. “En general se siembra a la carta”, señala Marco Román, quien subraya dos nuevas variedades como Alegria y Royal como sus nuevas apuestas para el Sur de España.

Polilla guatemalteca

El 80% de los terrenos afectados por este lepidóptero pertenecen a huertos de autoconsumo que poco han influido en el mercado. Sin duda, han funcionado los controles llevados a cabo para evitar su expansión.

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