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El ‘boom’ definitivo de la sandía

El esfuerzo realizado para poner en valor este producto se ha traducido en un aumento constante de su consumo que el sector espera trasladar al melón apostando por variedades de calidad y, sobre todo, sabor.

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El consumo de sandía solo en el mercado nacional supera los 8 kilos por persona y año, dando buena cuenta del éxito de una fruta que, en la última década, ha sabido ganarse al consumidor gracias a su calidad. Este éxito en los mercados se ha ido trasladando, poco a poco, al campo, hasta el punto de que su superficie ha crecido de forma progresiva en detrimento de las hectáreas de melón; en esta campaña, solo en Almería, la sandía ha superado la barrera de las 10.000 hectáreas, convirtiéndose en el tercer cultivo en importancia tras pimiento y tomate, pero ¿ha tocado techo?

En este último punto, la opinión del sector está dividida; por un lado, hay quien considera que, mientras exista demanda, el cultivo tiene margen para crecer y, por otro, están quienes apelan a la cautela y abogan por seguir mejorando la calidad e innovando en formatos y colores de carne y piel en lugar de aumentar los volúmenes. De momento, esta campaña no se parece en nada a la anterior: los bajos precios son la tónica general, incluso cuando el consumo aumenta. Lejos quedaron los 0,60 euros el kilo, de media, de 2018; la sandía se vende ahora entre 0,20 y 0,30 euros el kilo.

El melón, por su parte, sigue luchando por sobrevivir en un mercado en el que cada día operan más actores y en el que su escasa rentabilidad dificulta la apuesta firme y decidida de los productores por la diferenciación a través de la calidad interna. En Almería, su ventana es cada vez más reducida y este cultivo se mantiene vivo gracias a las variedades Piel de Sapo y los marquistas. En Murcia, el melón Galia continúa siendo el más cultivado y, precisamente por ello, la Región lidera las exportaciones nacionales de este producto. En La Mancha, la atomización del sector marca su futuro y complica el trabajo para ofrecer un producto de calidad homogénea a los mercados.

Llegados a este punto, cabe preguntarse si, como en el caso de la sandía, es posible recuperar su mercado, y aquí surgen serias dudas. A la necesidad, según los productores, de variedades que garanticen la calidad que los mercados demandan se suma la diversidad de materiales varietales, que complica la puesta en marcha de proyectos de marca que den valor a este producto.
De todo ello hablamos en las páginas siguientes con los protagonistas del sector, productores y casas de semillas que trabajan para mantener y consolidar dos cultivos clave en estas fechas.

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