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El pimiento Lamuyo ‘se come’ al morrón en Castilla y León

Los datos son demoledores, las plantaciones de lamuyo en los valles de Benavente ocupan ya el 75% de lamuyo y el 25% de pimientos morrones.

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lamuyo

Los cultivadores de pimientos de los Valles iniciaron la semana pasada la recolección del fruto en verde con el fin de atender algunas demandas, a la par de limpiar las plantas con la retirada de algunos frutos con sequeros debido a las elevadas temperaturas. La mayoría del volumen de pimientos se deja para su recolección en rojo, ya desde mediados o a finales de septiembre.

Aunque las plantaciones se realizaron con un retraso de 15 días, debido a las lluvias, las plantas han seguido su curso habitual y con toda normalidad concediendo generosidad de frutos. «Una buena cosecha se presenta este año», en palabras de Luis Alberto Gandarillas, presidente de la asociación Ahurvabe apuntando a que en esta temporada, se han alcanzado temperaturas de 38 y 39 grados centígrados que afectaron considerablemente a los frutos ya que se encontraban todavía con reducido tamaño. No obstante, el proceso de desarrollo del fruto ha seguido su curso y «es muy bueno», aduce este joven emprendedor de los Valles y dirigente de la asociación de hortelanos.

Un colectivo de cultivadores que sólo entre los municipios de Micereces de Tera y San Cristóbal de Entreviñas registra plantaciones con una superficie de 25 hectáreas. Sin embargo, el pimiento de la variedad lamuyo ha venido relegando al morrón, debido a que este último evidencia muchas pérdidas de fruto. Los datos son demoledores, las plantaciones de lamuyo en los valles de Benavente ocupan ya el 75% de lamuyo y el 25% de pimientos morrones.

A ello se suma la falta de relevo generacional, ya que han sido escasos los jóvenes que han apostado por las plantaciones de pimientos e, incluso de tomates. «Cada año se plantan menos pimientos debido a su menor rentabilidad», por eso se ha apostado más por la variedad lamuyo que «tiene menores pérdidas», explica Luis Alberto Gandarillas.

Y lo que todo fueron anuncios a bombo y platillo, reuniones, trámites y más trámites, lo que comenzó hace años y Feria tras Feria Benaventana se ponía como bandera, aún no ha llegado a cuajar. Y es que la Identificación Geográfica Protegida, la IGP del pimiento está ahora con pinzas debido a que carece de Consejo Regulador, ni hay técnico, y lo que es peor aún, los cultivadores prescinden de la IGP, sus productos se venden a cooperativas, empresas y a particulares y logran venderlos bien.

Por su parte, el tomate parece que viene teniendo mejor suerte. En estos días se ha recolectado ya el 70% de la campaña de producción habiendo logrado «excelentes ventas y de calidad», asegura el presidente de Ahurvabe apuntando al 30% de frutos que faltan por recoger de las previstas 400 toneladas de tomates en invernadero que se cultivan en el término de Micereces, en una extensión global de 2 hectáreas, a una producción de 20 kilogramos por metro cuadrado. Los cultivos de esta planta al aire libre se reducen a la mitad.

 

Fuente: La Opinión de Zamora

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