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Enseñar al consumidor a diferenciar la patata nueva de la vieja

Asaja Sevilla denuncia desde hace años que la patata nueva sevillana va a los mercados europeos, mientras que las grandes cadenas de distribución españolas sacan al mercado patata vieja francesa.

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patata

En las primeras semanas de mayo comenzará la recolección de patata temprana, o nueva, de la que Sevilla es la principal provincia productora de España. Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente, hay 4.176 hectáreas de este cultivo y la producción de 2017 fue de unas 161,539 toneladas.

La mayoría de esta patata está destinada a la exportación, dando lugar a una situación que Asaja Sevilla denuncia desde hace años:la patata nueva sevillana va a los mercados europeos, mientras que las grandes cadenas de distribución españolas sacan al mercado patata lavada o de conservación, o lo que es lo mismo, patata vieja francesa que ha estado durante ocho meses en cámaras frigoríficas y que ha perdido gran parte de sus propiedades.

«Es insostenible que llevemos a Europa nuestra mejor patata y que aquí nos quedemos con una patata que ya es vieja», insiste Ricardo Serra, presidente de Asaja Sevilla.

Por ello, para concienciar a los consumidores y a los puntos de venta de la diferencia entre los dos tipos de patata, la patronal agraria, en colaboración con la Diputación de Sevilla y coincidiendo con la campaña de recolección, que se prolongará hasta junio, va a llevar a cabo acciones de producción de este cultivo para difundir las cualidades saludables y organolépticas de la patata nueva y, sobre todo, para que la sociedad aprenda a distinguirla de la patata vieja.

«La confusión viene dada por que, en la mayoría de ocasiones, las grandes superficies ponen a la venta la patata vieja con la denominación de ‘patata lavada’ o ‘de conservación’, pero no es más que un eufemismo», insiste Serra, que explica que lavan y cepillan la patata vieja para que tenga mejor aspecto y una piel limpia y brillante, pero que sigue siendo totalmente diferente a comprar una patata nueva de proximidad recién recolectada en la Vega del Guadalquivir.

«Lo que pedimos es que no se le dé gato por liebre al consumidor en los supermercados, es un fraude que etiqueten patata vieja como patata lavada o de conservación, incluso poniendo que su origen es español, están llevando a equívoco a los compradores », piden desde Asaja Sevilla. Las fruterías y mercados de abasto, en cambio, sí suelen tener entre sus productos patata nueva.

Alteración del mercado
Además, desde la patronal agraria destacan que esta situación dista mucho de ser sostenible con el medio ambiente. «Qué sentido tiene que camiones repletos de patata nueva viajen hasta Francia y vuelvan con patata vieja a Sevilla?», se plantea Serra, que alerta que los bajos precios de la patata vieja francesa alteran el mercado nacional y hacen casi insostenible el cultivo. «Si esto no encuentra una pronta solución, un cultivo tan importante como el de la patata nueva en Sevilla terminará por desaparecer», advierte.

Por todo ello, Asaja Sevilla pide a los consumidores «que no caigan en la trampa» y que elijan siempre patata nueva en el lineal del supermercado y no la denominada patata lavada o de conservación. «Los sevillanos debemos concienciarnos de que es mejor comprar productos de proximidad, entre ellos la excelente patata nueva que se cultiva en nuestros campos y no la que viene de Francia tras meses conservada en una cámara frigorífica», pide Serra.

 

Fuente: ABC Sevilla

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