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La cereza cerrará la campaña con precios por encima de los dos euros

Las cerezas del Jerte llegan a Emiratos Árabes y a Hong Kong. La buena calidad de la fruta en la presente campaña ha permitido que las exportaciones alcancen destinos más lejanos.

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Después de la difícil campaña de 2018, en la que el excesivo volumen de cereza en todas las zonas productoras tiró mucho de los precios hacia abajo, la satisfacción es la nota predominante entre los agricultores del Valle del Jerte.

Las tormentas en la fase inicial de la recogida, durante la primera quincena de mayo, hicieron temer lo peor a los productores. Muchas de las variedades tempranas quedaron dañadas y algunos empresarios del campo perdieron buena parte de su cosecha. Sin embargo, las características del Valle del Jerte suponen que las explotaciones estén divididas en pequeñas parcelas. «Quien más y quien menos tiene un terreno más alto en la sierra y cerezas más tempranas y más tardías», apunta Emilio Sánchez, presidente de la Agrupación de Cooperativas Valle del Jerte. De esta forma, es más complicado que los agricultores pierdan toda su cosecha.

Con el paso de las semanas, las condiciones meteorológicas se fueron adaptando a las necesidades de la campaña y el resultado ha sido una fruta de gran calidad. Una mejor cereza permite, por un lado, obtener mejores precios y, por otro, llegar más lejos en la exportación, ya que la fruta aguanta más. En el presente año, las cerezas del Valle del Jerte se han enviado hasta los Emiratos Árabes y Hong Kong, que es el punto desde el que se distribuye al resto de países del mercado asiático. Los destinos preferentes dentro del continente europeo son Alemania, Francia y Reino Unido.

La producción ecológica va en aumento, pero solo representa el 1% del total de las cerezas que recoge la Agrupación

Algo más de un 50% de la producción que entra en la Agrupación de Cooperativas del Valle del Jerte se ha dirigido a la exportación. Ese porcentaje varía en función de la campaña. «Entre el 40 y el 50% se queda en el mercado nacional y el 60% se dirige a la exportación, pero este año se ha equilibrado más, porque las grandes superficies de nuestro país nos han pedido más», explica Mónica Tierno, directora general de la Agrupación, por cuyas instalaciones han pasado 18 millones de kilos desde que comenzó la recogida en el mes de mayo. De estos solo el 1% es de producción ecológica. «Hay bastantes agricultores que están en transición, pero tenemos la dificultad de que las parcelas son pequeñas y existen problemas de deriva de los productos fitosanitarios de otras fincas», resume Tierno.

El total de la producción de cerezas de Extremadura ha estado por encima de los 27 millones de kilos, ya que los socios Agrupación son responsables del 65% del total de las que se cosechan en el norte de Cáceres.

La fruta se divide en dos tipos, la picota y la cereza de rabo. El primero es autóctono del Valle del Jerte y sus cuatro variedades -ambrunés, pico negro, pico limón y pico colorao- están incluidas en la Denominación de Origen Protegida (DOP). Mientras que del segundo hay más de un centenar de variedades, aunque solo la navalinda se incluye en la Denominación de Origen, y cada año aparecen más. «Se sigue trabajando en nuevas variedades, con la intención de conseguir cerezas que sean firmes, con buen tamaño, color oscuro y que mantengan las características organolépticas del producto», señala Tierno, que añade que eso permite que aguanten mejor el transporte y tengan una mejor presencia en el punto de venta.

Pese a que este año ha habido un incremento de las contrataciones, más del 90% de las explotaciones carecen de seguro agrario

Este año, se ha observado un gran aumento en la producción de picotas. En la Agrupación se han recibido casi ocho millones de kilos, un 70% más respecto a la campaña de 2018. Mientras que se han recogido algo más de diez millones de cerezas de rabo, un 35% menos. Esto no significa que haya habido una modificación en las explotaciones, sino que los árboles se han comportado de manera diferente. Los cerezos son especies veceras. Es decir, que su producción varía mucho de un año a otro. «En la umbría ha habido más fruta que en la solana», aporta el presidente de la Agrupación, que lo explica por las altas temperaturas que hubo durante la floración.

La principal diferencia visual para los consumidores es que las picotas no tienen pedúnculo (rabo), pero si solo se fijan en ese aspecto a la hora de comprar puede que no se lleven a casa lo que desean. «Se siguen vendiendo cerezas desrabadas», reconoce Sánchez, que entiende que es algo perjudicial para el sector. «En la Agrupación no se aceptan cerezas sin rabo, porque supone hacernos la competencia a nosotros mismos», lamenta.

cerezaMás allá del aspecto, las picotas se diferencian por su sabor, su textura y su mayor vida útil. Se trata de una fruta muy valorada en los mercados, pero tiene un menor tamaño. No supera el calibre 30, que se refiere a los milímetros de diámetro, y lo habitual es el 24 y el 26. Por el contrario, hay cerezas de rabo que pueden llegar a los 35 ó 36 milímetros de diámetro.

«Hemos estado algo justos de mano de obra, con picos de hasta 900 trabajadores a mediados de junio» MÓNICA TIERNO DÍAZ | DIR. GENERAL DE LA AGRUPACIÓN

Ese mayor tamaño hace que algunos productores prefieran coger la cereza desrabada, que en los puntos de venta se hace pasar por picota de gran tamaño para obtener unos mejores precios. Es algo que solo sucede en el mercado nacional. «Las picotas sueltan el pedúnculo de manera natural, pero las cerezas de rabo sufren una pequeña herida al hacerlo», afirma el presidente de la Agrupación. Esto provoca que se acorte su, ya de por sí menor, vida útil e imposibilite que se puedan destinar a la exportación.

En ocasiones el precio no es la única motivación que tienen los agricultores para coger las cerezas sin rabo.

La menor mano de obra que se necesita es otra de las causas. Es más rápido recolectar sin rabo que tener que tirar del pedúnculo pieza a pieza.

En los últimos años está resultando difícil encontrar jornaleros para las tareas agrarias. Las asociaciones de agricultores han llegado a pedir que se soliciten contingentes de trabajadores extranjeros de cara a las campañas en las que se necesitan más jornaleros.

De esta forma, una campaña como la actual, en la que no ha habido picos de producción, ha beneficiado a los empresarios del campo a la hora de organizar sus plantillas durante la recogida. La maduración espaciada de las variedades ha posibilitado a los agricultores del Valle del Jerte recoger toda su cosecha con menos empleados e, incluso, solo con los miembros de la explotación familiar.

Igualmente, la Agrupación ha vivido algunos momentos complicados por la falta de mano de obra para las tareas de recepción, almacenaje, selección y envasado. «Hemos estado algo justos en situaciones puntuales, sobre todo hasta que le dieron las vacaciones a los estudiantes», según Tierno, que añade que el pico de trabajadores se produjo a mediados de junio, con más de 900 personas.

Precios

Esta semana todavía están entrando cerezas en las cooperativas. Esto quiere decir que la campaña no está cerrada y, por tanto, no se pueden conocer los precios finales que recibirán los agricultores. «De la picota no tenemos nada fijo, pero en la cereza de rabo ya podemos afirmar que estará por encima de los dos euros por kilo», informa Sánchez.

Se trata de una cantidad muy superior a la de la campaña de 2018, cuando el precio se quedó cerca de 1,20 euros. También se prevé que el precio de las picotas sea algo mejor que los 1,60 euros por kilo en el que se quedó la media del año pasado. «Las sensación general que nos transmiten los agricultores es que están contentos con la campaña», apostilla Tierno.

Los productores cobrarán cerca de dos euros el kilo por la cereza de rabo, casi el doble que en 2018

No hay un único motivo que explique el aumento de precio respecto a los años anteriores. Son muchos los factores que influyen. Por supuesto la calidad de la fruta es uno de los más importantes, pero también lo ha sido que los árboles han estado menos cuajados y que no ha habido grandes picos de producción. «Los mercados no se han saturado y los precios se han mantenido constantes», detalla la directora general de la Agrupación.

Además, en un mundo globalizado hay que mirar a todas las zonas productoras. En 2018 hubo mucha cereza en Aragón y en Turquía. «Este año no ha habido sobreproducción y los volúmenes han sido más asequibles», certifica Tierno, que insiste en que la campaña que está a punto de cerrar no refleja la realidad del sector. «Lo cierto es que tenemos mucha competencia y que podemos tener años normales en los que, si se unen a grandes años de otras zonas, lo pasemos mal», remarca el presidente de la Agrupación.

Pese a que el resultado final va a ser bueno, la pérdida de las cerezas tempranas a causa de las precipitaciones va a lastrar el precio medio. «Se estaban pagando cantidades que hacía mucho tiempo que no se veían en el sector de la cereza», en palabras de Sánchez.

Una forma de compensar esas pérdidas son los seguros agrarios, que siguen siendo minoritarios en las comarcas productoras de cereza. «En lo que se refiere a la Agrupación, hemos visto un incremento del 7% en la contratación de seguros; aunque solo están asegurados entre el 8 y el 9% de nuestros socios», apunta el presidente de la misma.

La opinión generalizada entre los agricultores es que los seguros son excesivamente caros y que su contratación no compensa. «Deberíamos mirar también nuestras explotaciones, que son muy diversificadas, y nunca se va a tener la mala suerte de perder toda la producción; eso minimiza el riesgo», asegura Sánchez, que considera que hay que seguir luchando por mejorar las condiciones de los seguros. «La única herramienta es la contratación; si hay seguros, tendremos fuerza para luchar, pero si no lo hay no la tendremos».

La recolección de picota, que todavía no tiene precio, ha crecido un 70% respecto al año pasado.

Puntos de venta

Otra de las quejas que mantienen año tras año los productores es la gran diferencia entre el precio que ellos reciben por su cereza y el que se encuentran los compradores en los puntos de venta.

Desde la Agrupación tratan de evitar que esto se repita, pero no lo ven sencillo. «Nuestro intento es que se minimice la presencia de los intermediarios que no son necesarios», comenta su directora.

En lo que se refiere a los precios finales es pesimista. No existe un marco legal que imponga límites a la venta de los productos, como sí lo hay en caso de que los precios sean demasiado reducidos, ya que la venta a pérdidas no está permitida por la ley. «Se habla mucho de fijar un precio y nos estamos fijando en el desarrollo que tenga la ley de precios mínimos que se ha hecho en Francia y en la que están implicadas todas las partes de la cadena», informa Tierno.

Sobre la posibilidad de asumir más tareas dentro de esa cadena, la directora general cree que no sería una buena opción para la Agrupación. «Somos muy estacionales y lo ideal es buscar sinergias y trabajar en los acuerdos con los intermediarios que son necesarios para llegar a los mercados», opina.

Por último, uno de los objetivos que se marca es conseguir que los consumidores tengan una decisión de compra más consciente y se interesen por el origen del producto. Para eso, es consciente de que hay trabajo por delante.

Fuente: HOY.ES

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