Escribe para buscar

Empresa

Las lechuzas, una nueva arma de control biológico

La cooperativa almeriense Coprohníjar suma las lechuzas para el control biológico de ratoncillos.

Comparte
lechuzas

La lechuza es una especie de búho que antes era muy común en todo el entorno rural. Especialmente en zonas de agricultura intensiva, sus números han bajado de forma alarmante debido al uso masivo de productos agroquímicos y actualmente, y gracias a la masiva implementación del control biológico en los cultivos que se viene desarrollando desde hace una década, están mejorando sus condiciones de vida.Las fundaciones CECOUAL de la Universidad de Almería, Serbal y Oasys, tienen el objetivo de aumentar la biodiversidad en la provincia de Almería y se encargan de cuidar y alimentar dos grupos de pollos de la lechuza. Estos pollos provienen de huevos de lechuzas en centros de recuperación de aves accidentadas, pero que ya no pueden sobrevivir libremente en la naturaleza. Los pollos de las lechuzas están alojados en dos cajas nido: una en la Universidad en La Cañada, y otra en Rodalquilar.

Todos los días, los voluntarios de Serbal y CECOUAL alimentan a los pollos con ratoncillos. Mediante cámaras dirigidas a estas cajas, se puede seguir la actividad de las lechuzas, cuando salen de sus cajas nido y empiezan su vida en libertad.

El pasado viernes, día 28 de junio, llegaron cuatro pollos de lechuzas al jardín botánico de Rodalquilar. Después de un viaje en coche desde Madrid, fueron sacados de su jaula de viaje y colocados en la caja nido. En esta caja, en el techo del edificio, terminarán su desarrollo, hasta que vuelan y se independizan.Los pollos fueron recibidos por los representantes de las organizaciones responsables para cuidarlos. En este sentido, Coprohníjar apadrina uno de ellos, esperando a que luego se establezca en los Campos de Nijar y contribuya al control biológico de ratones.

Tras una sesión de fotos, los pollos fueron alimentados con ratoncitos y dejados en tranquilidad. Mientras, los pollos de la caja nido que llegaron hace un mes a la Universidad de Almería ya están saliendo cada vez más de su caja nido, aunque todavía vuelven todas las noches para comer y para pasar el día durmiendo.

 

Fuente: Diario de Almería

Etiquetas

Te puede interesar

Deja un comentario

Tu dirección de email no será publicada. Los campos requeridos están marcados con *